LO TRIBUTARIO (n.º 1162)

ISyD: 6) caudal hereditario; la adición de bienes y el ajuar doméstico

Se dice que el ISyD es el impuesto redistributivo perfecto. En “Manual de Economía financiera” (Julio Banacloche Pérez, Edersa, Madrid 1973) se da noticia de la doctrina de J. Bentham (1795) que consideraba que se debía regular que la herencia no es del heredero, sino del Estado y cabía exigir un tributo del 50% de lo heredado. Saint Simon condenaba toda sucesión hereditaria. Rignano, para evitar que el impuesto desalentara el ahorro, proponía tributar dividir la herencia en tres partes: una por la renta ahorrada por el causante gravada a un tipo progresivo inferior al 50%; otra, a un 50% sobre la parte de herencia proveniente del patrimonio heredado por el causante; y otra, y con un gravamen del 100% sobre la parte de herencia correspondiente a la parte de herencia heredada por aquél del que heredó el causante. En tres generaciones el patrimonio será público.

La ley del ISyD dedica algunos artículos a regular separadamente las “cargas” y las “deudas” respecto de las adquisiciones “mortis causa”, por una parte, y, por otra, de las transmisiones lucrativas “inter vivos”, pero para aquéllas hay otras especialidades. En las adquisiciones “mortis causa” (además de ser aplicables las presunciones de titularidad y cotitularidad de bienes y derechos reguladas en la lGT o en la LIP), a efectos de la determinación de la participación individual de cada causahabiente (art. 24 RISyD) se regula la adición de bienes (art. 11 LISyD), que consiste en la presunción de que forman parte del causal hereditario (cf. arts. 23 RISyD): a) los bienes de todas clases que hubieran pertenecido al causante hasta 1 año antes de su fallecimiento (art. 25 RISyD) , salvo prueba fehaciente de que tales bienes fueron transmitidos por aquél y que se hallan en poder de persona distinta de un heredero, legatario, pariente dentro del 3º grado o cónyuge de cualquiera de ellos (salvo prueba de metálico o de otros bienes subrogados) o del causante; los bienes y derechos que, durante los 3 años anteriores al fallecimiento, hubieran sido adquiridos a título oneroso en usufructo (art. 26 RISyD) por el causante y en nuda propiedad por un heredero, legatario, pariente dentro del 3º grado o cónyuge de cualquiera de ellos o del causante; c) los bienes y derechos que hubieran sido transmitidos por el causante durante los 4 años anteriores a su fallecimiento, reservándose el usufructo de los mismos o de otros del adquirente o cualquier otro derecho vitalicio, salvo cuando se trate de seguros de renta vitalicia (cf. art. 27 LISyD) contratados con entidades dedicadas legalmente a este género de operaciones; d) los valores y efectos depositados y cuyos resguardos se hubieran endosado (si con anterioridad al fallecimiento del endosante no se hubieren retirado aquellos o tomado razón del endoso en los libros del depositario), y (art. 28 LISyD) los valores nominativos que hubieren sido igualmente objeto de endoso si la transferencia no hubiese hecho constar en los libros de la sociedad emisora con anterioridad también al fallecimiento del causante, con las salvedades reguladas en la LISyD. El adquirente y los endosatarios en los casoa c) y d) serán considerados como legatarios si son personas distintas al heredero. El artículo 30 RISyD regula la presunción sobre la presunción atribuible al causante de bienes en situación de indivisión. Y el artículo 31 RISyD regula el procedimiento para la adición de bienes a la masa hereditaria.

Cuando por adición de bienes resultare exigible una cuota por el ISyD superior a la que se hubiese obtenido en el ITPyAJD (art. 29 RISyD), lo satisfecho por éste se deducirá de lo que corresponda satisfacer por aquél (art. 11.3 LISyD). Si los interesados rechazan la incorporación al caudal hereditario de bienes y derecho en virtud de estas presunciones, se excluirá del valor de éstos el de la base imponible hasta la resolución definitiva en vía administrativa de la cuestión suscitadas.

El ajuar doméstico (art. 15 LISyD; art. 34 RISyD: valoración y minoración del ajuar) -muebles, enseres, ropa, utensilios de uso cotidiano- forma parte de la masa hereditaria y se valora en el 3% del caudal relicto del causante, salvo que se le asigne un valor superior o prueba fehaciente de su inexistencia o de que el valor es inferior al que resulte de la aplicación del referido porcentaje.

DE LO HUMANO A LO DIVINO

Se escribe sobre el Estado de Derecho y el imperio de la ley al tiempo que se avisa de indulto a un condenado y se conoce la excarcelación de terroristas y las sociedades en el extranjero de políticos.

Cuaresma. Camino pedregoso, irregular, cuesta arriba. Tiempo de pasos cortos, con atención, pero sin dejar de andar: “Avanzad, hermanos míos; .. Desagrádete siempre lo que eres si quieres llegar a lo que aún no eres, pues donde hallaste complacencia en ti, allí te quedaste. Mas si has dicho: “Es suficiente”, también pereciste. Añade siempre algo, camina continuamente, avanza sin parar; no te pares en el camino, no retrocedas, no te desvíes. Quien no avanza, queda parado; quien vuelve a las cosas de las que se había alejado, retrocede; quien apostata, se desvía. Mejor va un cojo por el camino que un corredor fuera de él. Vueltos al Señor...” (san Agustín, sermón 169,18).

Salmo. Misericordia, Dios mío, por tu bondad, |por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad en tu presencia. En la sentencia tendrás razón, | en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío, y cantará mi lengua tu justicia. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh Dios, tú no lo desprecias.” (salmo 50, 3-19)

- Evangelio. “Los escribas y fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio y la pusieron en medio. - Maestro -le dijeron-, esta mujer ha sido sorprendida en flagrantes adulterio. Moisés en su ley nos mandó lapidar a mujeres así: ¿tú qué dices? -se lo decían tentándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, se agachó y se puso a escribir con el dedo en la tierra. Como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: - El que de vosotros esté sin pecado que tire la piedra el primero. Y agachándose otra vez, siguió escribiendo en la tierra. Al oírle, empezaron a marcharse uno tras otro, comenzando por los más viejos, y quedó Jesús solo y la mujer, de pie, en medio. -Mujer, ¿dónde están? ¿ninguno te ha condenado? - Ninguno, Señor -respondió ella. Le dijo Jesús: -Tampoco yo te condeno, vete y a partir de ahora, no peques más” (Jn 8,3-11)

- Carta apostólica. “Nadie cuando sea tentado diga: “Es Dios quien me tienta”, porque Dios ni es tentado al mal ni tienta a nadie, sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que le atrae y le seduce. Después, la concupiscencia, cuando ha concebido, da a luz el pecado, y éste, una vez consumado, engendra la muerte” (St 1,13-15)

Poesía. “libra mis ojos de la muerte; / dales la luz que es su destino. / Yo, como el ciego el camino, / pido un milagro para verte. / Haz que de esta piedra de mis manos / una herramienta constructiva; / cura su fiebre posesiva / y ábrela al bien de mis hermanos. / Que yo comprenda, Señor mío, / al que se queja y retrocede; /que el corazón no se me quede / desentendidamente frío. / Guarda mi fe del enemigo / (¡tántos me dicen que estás muerto!…). / Tú que conoces el desierto, / dame tu mano y ven conmigo” (himno de Vísperas en Cuaresma).

Mientras yo espere, estoy a salvo de toda desgracia; y de que esperaré siempre estoy cierto, porque espero también esta esperanza invariable” (S. Claudio de La Colombière)

LA HOJA SEMANAL
(del 23 al 28 de febrero de 2026)

Lunes (23)

San Policarpo, obispo y mártir (1ª de Cuaresma)
Palabras: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado… (Mt 25,34)
Reflexión: … para vosotros desde la creación del mundo”
Propósito, durante el día: Padre, Dios, que no me aparte de Ti

Martes (24)

San Modesto de Tréveris, obispo (1ª de Cuaresma)
Palabras: “Si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo… (Mt 6,15)
Reflexión: … os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás…”
Propósito, durante el día: Jesús, intercede por nosotros: Perdónales porque no saben lo que hacen

Miércoles (25)

San Néstor, obispo (1ª de Cuaresma)
Palabras: “En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús… (Lc 11,29)
Reflexión: … y él se puso a decirles: - Esta generación es una generación perversa…”
Propósito, durante el día: Espíritu Santo, Dios, danos consejo, fortaleza y amor para repartir

Jueves (26)

San Alejandro de Alejandría, obispo (1ª de Cuaresma)
Palabras: “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten… (Mt 7,12)
Reflexión: … en esto consiste la Ley y los profetas”
Propósito, durante el día: Jesús, hazme lamparilla del Sagrario, siempre a tu lado

Viernes (27)

San Gabriel de la Dolorosa, monje (1ª de Cuaresma) (día de abstinencia)
Palabras: “Si te acuerdas de que tu hermano tiene quejas contra ti… (Mt 5,23-24)
Reflexión: … deja tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano”
Propósito, durante el día: Perdona nuestras ofrendas, enséñanos a perdonar y a pedir perdón

Sábado (28)

San Román, abad (1ª de Cuaresma)
Palabras: “Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen… (Mt 5,44)
Reflexión: … Si amáis a los que os aman ¿qué premio tendréis?”
Propósito, durante el día: Madre, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte

(la reflexión y el propósito los fija cada uno, claro)

Las lecturas del día 22, domingo (1º de Cuaresma, ciclo A; la Cátedra de san Pedro) nos traen para meditar las tentaciones: “¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?… (Gn 2); “Si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida” (Rm 5); “Vete satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto” (Mt 4). La serpiente era el animal más astuto. Del demonio, siempre huir; no tratar

PALABRAS DEL PAPA LEÓN XIV

- “Hermanos y hermanas, Jesús nos enseña que la verdadera justicia es el amor y que, en cada precepto de la Ley, debemos percibir una exigencia de amor. No es suficiente con no matar físicamente a una persona, si después la mato con las palabras o no respeto su dignidad (cf. vv. 21-22). Del mismo modo, no basta con ser fiel al cónyuge formalmente y no cometer adulterio, si en esa relación faltan la ternura recíproca, la escucha, el respeto, el cuidado mutuo y el caminar juntos en un proyecto común (cf. vv. 27-28.31-32). A estos ejemplos, que Jesús mismo nos ofrece, podríamos agregar otros más. El Evangelio nos ofrece esta preciosa enseñanza: no se necesita una justicia mínima, se necesita un amor grande, que es posible gracias a la fuerza de Dios. Invoquemos juntos a la Virgen María, que ha dado al mundo a Cristo, Aquel que lleva a cumplimiento la Ley y el plan de salvación. Que Ella interceda por nosotros, ayudándonos a entrar en la lógica del Reino de Dios y a vivir en su justicia. (Angelus, 15 de febrero de 2026)

- “¿Dónde está su Dios?”, se preguntan los pueblos. Sí, queridos hermanos, la historia nos lo pregunta, y antes aún nuestra conciencia: llamar a la muerte por su nombre, llevar sus marcas en nosotros y, sin embargo, dar testimonio de la resurrección. Reconocer nuestros pecados para convertirnos es ya un presagio y un testimonio de resurrección. Significa, en efecto, no quedarnos entre las cenizas, sino levantarnos y reconstruir. Entonces, el Triduo Pascual, que celebraremos como culminación del camino cuaresmal, desplegará toda su belleza y su significado. Lo hará habiéndonos involucrado, a través de la penitencia, en el paso de la muerte a la vida, de la impotencia a las posibilidades de Dios. Por eso, los mártires antiguos y contemporáneos brillan como pioneros de nuestro camino hacia la Pascua. La antigua tradición romana de las “stationes” cuaresmales -de las cuales la de hoy es la primera- es educativa: remite tanto al movimiento como peregrinos, cuanto a la parada -”statio”- ante las “memorias” de los mártires, sobre las que se levantan las basílicas de Roma. ¿No es acaso una invitación a seguir las huellas de los admirables testimonios que ahora se encuentran diseminados por todo el mundo? Reconocer los lugares, las historias y los nombres de quienes eligieron el camino de las Bienaventuranzas y llevaron sus consecuencias hasta el final. Una miríada de semillas que, incluso cuando parecían perdidas, enterradas, prepararon la abundante cosecha que nos toca recoger. La Cuaresma, como nos sugiere el Evangelio, liberándonos del deseo de ser vistos a toda costa (cf. Mt 6,2.5.16), nos enseña a ver más bien lo que nace, lo que crece; y nos impulsa a servirlo. Es la profunda sintonía que se establece con el Dios de la vida, nuestro Padre y el de todos, en el secreto de quien ayuna, ora y ama. A Él reorientamos, con sobriedad y con gozo, todo nuestro ser, todo nuestro corazón.” (Homilía, 18 de febrero de 2026, Miércoles de Ceniza)

- “La unión con Dios encuentra su reflejo en la unión de las personas humanas. Es esta la experiencia de la salvación. No es casualidad que en la Constitución "Lumen gentium" en el capítulo VII, dedicado al carácter escatológico de la Iglesia peregrina, en el n. 48, se utiliza de nuevo la descripción de la Iglesia como sacramento, con la especificación “de salvación”: “Porque Cristo –dice el Concilio– levantado sobre la tierra, atrajo hacia sí a todos (cf. Jn 12, 32 gr.); habiendo resucitado de entre los muertos (Rm 6, 9), envió sobre los discípulos a su Espíritu vivificador, y por El hizo a su Cuerpo, que es la Iglesia, sacramento universal de salvación; estando sentado a la derecha del Padre, actúa sin cesar en el mundo para conducir a los hombres a la Iglesia y, por medio de ella, unirlos a sí más estrechamente y para hacerlos partícipes de su vida gloriosa alimentándolos con su cuerpo y sangre”. Este texto permite comprender la relación entre la acción unificadora de la Pascua de Jesús, que es misterio de pasión, muerte y resurrección, y la identidad de la Iglesia. Al mismo tiempo, nos hace sentir agradecidos por pertenecer a la Iglesia, cuerpo de Cristo resucitado y único pueblo de Dios peregrino en la historia, que vive como presencia santificadora en medio de una humanidad todavía fragmentada, como signo eficaz de unidad y reconciliación entre los pueblos.” (Audiencia general, 18 de febrero de 2026)

(22.02.26)

Noticias tributarias. El RD-L 5/2026, de 17 de febrero (BOE del 19) regula medidas para paliar efectos de las lluvias. Entre las tributarias están: exención del IBI para inmuebles rústicos, reducción del IAE (arts. 13 y 23), reducción en el IRPF (art. 24) y exclusión para el SMI (art. 28) 

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