LO TRIBUTARIO (n.º 1161)
Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones: 5) base imponible
La propia naturaleza de las cosas hace que lo que es un solo impuesto se deba regular diferenciadamente según el incremento patrimonial proceda de una sucesión, de una transmisión gratuita o de un seguro, según los hechos imponibles regulados en la LISyD. Y esa regulación empieza (art. 9.1.c) LISyD) señalando que, en los seguros sobre la vida, la base imponible es las cantidades percibidas por el beneficiario, que se liquidan acumulando su importe al del resto de los bienes y derechos que integran la porción hereditaria del beneficiario cuando el causante sea a su vez el contratante del seguro individual o el asegurado en el seguro colectivo. En las transmisiones “mortis causa” la base imponible del impuesto es el valor neto de la adquisición individual de cada causahabiente y se entiende como tal el valor de los bienes y derechos minorado por las cargas y deudas que fueren deducibles (art. 9.1 LISyD). En las donaciones y demás transmisiones “lucrativas” “inter vivos”equiparables (aunque que el hecho imponible se refiere a “adquisiciones a título gratuito”), la base imponible es el “valor neto” de los bienes y derechos adquiridos, entendiéndose como tal el valor de los bienes y derechos minorado en las cargas y deudas que fueran deducibles. Sobre “cargas” (arts. 12 y 16 LISyD; arts. 31 y 36 RISyD) se regula que sólo son deducibles las de naturaleza perpetua, temporal o redimibles establecidas sobre los bienes que disminuyan realmente su capital o valor, como los censos o pensiones (no lo son las hipotecas ni las prendas). Se deducen las deudas del causante (art. 13 LISyD y 32 RISyD) y en las adquisiciones a título lucrativo, las garantizadas con derechos reales sobre los bienes transmitidos si el adquirente ha asumido fehacientemente la obligación de pagar la deuda garantizada (arts. 17 LISyD; arts. 37 y 95 RISyD), con derecho a devolución de la porción del impuesto si se paga por el adquirente.
A efectos del impuesto, salvo otra disposición de la ley, como regla general se considerará valor de los bienes y derechos su “valor de mercado”, salvo que el “valor declarado” por los interesados sea mayor, en cuyo caso prevalece éste. Por “valor de mercado” se entiende el “precio más probable” por el que se podría vender entre partes independientes un bien libre de cargas. Para los bienes inmuebles su valor será el “valor de referencia” previsto en la normativa reguladora del catastro inmobiliario a la fecha del devengo del impuesto, pero prevalece el valor declarado si es mayor. Cuando no exista “valor de referencia” o no pueda ser certificado por la DG Catastro, sin perjuicio de la comprobación administrativa, la base imponible será la mayor de las siguientes magnitudes: el “valor declarado” por los interesados o el “valor de mercado”.
El “valor de referencia” sólo se puede impugnar cuando se recurra la liquidación que, en su caso, realice la Administración o con ocasión de la solicitud de rectificación de la autoliquidación (art. 123 LGT). El recurso de reposición o la solicitud se respecto del valor de referencia, se resolverá mediante informe previo, preceptivo y vinculante, de la DG Catastro que ratifique o o corrija dicho valor a la vista de la documentación aportada. La DGC está obligada a emitir informe vinculante cuando lo pida la Administración encargada de la aplicación de los impuestos a la vista de lo alegado, de las pruebas o en aplicaicón de resolución en vía económico administrativa. El informe de la DGC debe ser motivado con expresión de los módulos de valor medio, factores de minoración y demás elementos precisos.
La base imponible del ISyD se determina (art. 10 LISyD), con carácter general, por la Administración, en régimen de estimación directa (art 51 LGT), sin más excepciones que las determinadas en la ley del impuesto y en la regulación del método de estimación indirecta de bases imponibles (art. 53 LGT). Los administrados deben declarar (art. 31 LISyD) el valor de cada bien o derecho y la Administración puede comprobar el valor de los bienes y derechos (art. 18 LISyD; art. 40 RISyD; art. 57 LGT) y para corregir el resultado de la comprobación cabe la tasación pericial contradictoria (art. 98 RISyD; art. 57.2 LGT).
DE LO HUMANO A LO DIVINO
Es la prueba del nueve (que admite el fallo de los mismos números intercambiados) de la “democracia personal”: la culpa del descarrilamiento fue del clima y de la dolosa soldadura.
Fin del Tiempo Ordinario, que en su sexta semana este año se ha quedado en tres días. Empieza la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza, día de ayuno y abstinencia, tiempo fuerte, con un breve respiro litúrgico el domingo “Laetare”, cuarto de los de Cuaresma. Tiempo de alegría si se piensa que es tiempo de preparación del alma para vivir la Pasíón, Muerte y Resurrección de Jesucristo, el misterio de nuestra salvación: “Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos. Por el madero ha venido la alegría al mundo entero”, dice la antífona que se canta el Viernes Santo. “¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza con un peso tan dulce en su corteza!”, se canta en el himno al acabar la adoración de la Cruz.
- Salmo. “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado; contra Ti, contra Ti yo solo pequé, cometí la maldad que aborreces. Oh Dios crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza” (salmo 50, 3-6, 12-14.17)
- Evangelio. “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis... Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.” (Mt 6, 1-8.16-18)
- Carta apostólica. “Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres. Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” (Flp 2, 5-11)
- Una poesía. “Pastor, que con tus silbos amorosos / me despertaste del profundo sueño; / tú, que hiciste cayado de ese leño / en que tiendes los brazos poderosos, / vuelve los ojos a mi fe piadosos, / pues te confieso por mi amor y dueño, / y la palabra de seguir empeño / tus dulces silbos y tus pies hermosos. / Oye Pastor, que por amores mueres, / no te espante el rigor de mis pecados, / pues tan amigo de rendidos eres. / Espera, pues, y escucha mis cuidados. / Pero ¿cómo te digo que me esperes, si estás, para esperar, los pies clavados? (Himno para Hora intermedia en Cuaresma)
LA HOJA SEMANAL
(del 16 al 21 de febrero de 2026)
Lunes (16)
Santa Juliana, mártir (6ª TO)
Palabras: “Jesús dio un profundo suspiro y dijo: - ¿Por qué esta generación… (Mc 8,12)
Reflexión: reclama un signo? O aseguro que no se le dará un signo a esta generación”
Propósito, durante el día: Señor, que vea. Que sea lo que Tú quieres
Martes (17)
Los siete santos fundadores, servitas (6ª TO)
Palabras: “A los discípulos se les olvidó llevar pan y no tenían más que un pan… (Mc 8,14)
Reflexión: … en la barca. Jesús les recomendó: - Tened cuidado con la levadura de los fariseos…”
Propósito, durante el día: Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí
Miércoles (18)
De Ceniza (ayuno y abstinencia)
Palabras: Y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará (Mt 6,18)
Reflexión: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos
Propósito, durante el día: Señor, todo lo mío es tuyo, dispón de mi
Jueves (19)
Beato Álvaro de Córdoba (jueves después de Ceniza)
Palabras: “El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz… (Lc 9,23)
Reflexión: … cada día y se venga conmigo. El que quiera salvar su vida la perderá”
Propósito, durante el día: Señor, pídeme lo que quieras y ayúdame para que te lo dé
Viernes (20)
Santa Jacinta Marto, niña (de Fátima) (viernes después de Ceniza) (abstinencia)
Palabras: “¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda… (Mt 9,15)
Reflexión: … mientras el novio está con ellos?”. Cuando se lleven al novio, ayunarán
Propósito, durante el día: Señor, que no te olvide, que no te deje, que no me aleje de Ti
Sábado (21)
San Pedro Damiani, obispo y doctor (sábado después de Ceniza)
Palabras: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores… (Lc 5,32)
Reflexión: … a que se conviertan”
Propósito, durante el día: Madre del amor hermoso, ayúdanos a tus hijos
(la reflexión y el propósito los fija cada uno, claro)
Las lecturas del día 15, domingo (6º Tiempo Ordinario, ciclo A; san Claudio de la Colombière) nos ponen en la presencia de Dios: “Los ojos de Dios ven las acciones, él conoce todas las obras de los hombres” (Si 15); “El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios” (1 Co, 2); “No juréis en absoluto, ni por el cielo que es el trono de Dios; ni por la tierra que es estrado de sus pies… A vosotros os basta decir “si” o “no”. Lo que pasa de ahí viene del Maligno” (Mt 5)
PALABRAS DEL PAPA LEÓN XIV
- “En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que “sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana”. Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz…
… Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.
Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal. Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.”(del mensaje para la Cuaresma de 2026)
- “Cuántas personas -quizá nos ha sucedido también a nosotros- se sienten descartadas, fracasadas; como si su luz se hubiera escondido. Pero Jesús nos anuncia a un Dios que nunca nos descarta, a un Padre que custodia nuestro nombre y nuestra unicidad. Cada herida, aun profunda, sanará acogiendo la palabra de las Bienaventuranzas y haciéndonos regresar al camino del Evangelio. Los gestos de apertura y de atención a los demás son los que reavivan la alegría. Ciertamente, en su sencillez nos sitúan contracorriente. Jesús mismo fue tentado, en el desierto, por otros caminos: hacer valer su identidad, exhibirla y tener el mundo a sus pies. Pero él rechaza los caminos en los que hubiera perdido su verdadero sabor, aquel que hallamos cada domingo en la fracción del Pan: la vida entregada, el amor que no hace ruido.” (Angelus, 8 de febrero de 2026)
- “Lo que la Iglesia desea ardientemente es que la Palabra de Dios pueda alcanzar a todos sus miembros y nutrir su camino de fe. Pero la Palabra de Dios también empuja a la Iglesia más allá de sí misma, la abre continuamente a la misión hacia todos. De hecho, vivimos rodeados de multitud de palabras; sin embargo, ¡cuántas de ellas son palabras vacías! A veces escuchamos también palabras sabias pero que no tocan nuestro destino último. En cambio, la Palabra de Dios sacia nuestra sed de sentido y de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva: revelándonos el misterio de Dios es inexhaurible, no cesa nunca de ofrecer sus riquezas. Queridos, viviendo en la Iglesia se aprende que la Sagrada Escritura se refiere totalmente a Jesucristo, y se experimenta que esta es la razón profunda de su valor y su potencia. Cristo es la Palabra viviente del Padre, el Verbo de Dios hecho carne. Todas las Escrituras anuncian su Persona y su presencia que salva, para todos nosotros y para toda la humanidad. Abramos, entonces, el corazón y la mente para acoger este don, siguiendo a María, Madre de la Iglesia.” (Audiencia general, 11 de febrero de 2026)
(15.02.26)
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