LO TRIBUTARIO (n.º 1182)
ITPyAJD; 12) Documentos administrativos
Desaparecido el concepto “Documentos judiciales” en aras del principio de gratuidad de la Justicia, la regulación sustantiva del ITPyAJD en su modalidad “Actos Jurídicos Documentados” acaba con las normas aplicables al tributo que corresponde a los actos administrativos. Tan sencilla referencia y contenido no impide los comentarios jurídicos sobre este concepto. El principal comentario es de referencia constitucional y, en concreto, del principio de capacidad económica como justificación de la imposición: “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio” (art. 31.1 CE). Y la pregunta: ¿qué capacidad económica hay en tener una grandeza o un título nobiliario?
Estas sujetas (art. 40 LITPyAJD) la rehabilitación y transmisión de grandezas y títulos nobiliarios y las anotaciones preventivas que se practiquen en los Registros públicos cuando tengan por objeto un derecho o interés valuable y no vengan ordenadas de oficio por la autoridad judicial o administrativa competente (en el art. 82.2 RITPyAJD no se incluye: “o autoridad administrativa competente”). Están obligados al pago en calidad de contribuyentes (arts. 41 LITPyAJD y art. 83 RITPyAJD): a) en las grandezas y títulos nobiliarios, los beneficiarios; b) en las anotaciones, la persona que las solicite. No se puede dejar pasar la ocasión de felicitar a los autores d ella ley y el reglamento que se refieren a la consideración “en calidad” (no “en condición”, ni “como”) de “contribuyentes” (no de “obligados tributarios” o de “obligados”, como súbditos, sin ningún respeto).
La base imponible para las anotaciones preventivas se regula en el artículo 42 LITPyAJD : es el valor del derecho o interés que se garantice, publique o constituya. Para la base imponible en las anotaciones de embargo hay una regulación reglamentaria: en ningún caso podrá ser superior al valor real de los bienes embargados ni al importe total de la cantidad que haya dado lugar a la anotación del embargo. Si el embargo tuviese que anotarse preventivamente en distintos Registros de la Propiedad y por este motivo se practicasen varias liquidaciones, la suma de las bases imponibles de todas no podrá exceder de los límites establecidos en el apartado anterior.
No se regula la base imponible para la tributación de la rehabilitación o transmisión de las grandezas y títulos nobiliarios, porque tributa según las cuotas señaladas en el art. 43 LITPyAJD, atendiendo al hecho (título con grandeza, grandeza sin título, título sin grandeza; transmisión directa, transmisión transversal, rehabilitación y reconocimiento de títulos extranjeros). Se consideran transmisiones directas las que tengan lugar entre ascendientes y descendientes o entre hermanos cuando la grandeza o el título haya sido utilizado por alguno de los padres. Se consideran transmisiones trasversales las que tienen lugar entre personas no comprendidas en el párrafo anterior. Se gravará la rehabilitación siempre que haya existido interrupción en la posesión de una grandeza o título, cualquiera que sea la forma en que se produzca, pero sin que pueda liquidarse en cada supuesto más que un solo derecho al sujeto pasivo. Por esta misma escala tributará el derecho a usar en España títulos pontificios y los demás extranjeros. Las anotaciones preventivas que se practiquen en los Registros públicos tributarán al tipo de gravamen del 0,50% que se liquidará a metálico (art. 44 LITPyAJD; art. 87 RITPyAJD).
No se debe olvidar al concluir esta consideración de las normas reguladoras de las modalidades del ITPyAJD que se recuerde que en este impuesto la regulación de las exenciones, subjetivas y objetivas, está en un solo precepto (art. 45 LITPyAJD y art. 88 RITPyAJD) en el que hay que atender a cada apartado para aplicar el beneficio a la modalidad (transmisión patrimonial, operación societaria, documento) que corresponda.
DE LO HUMANO A LO DIVINO
Tarda (c), Vesprada (v); Sortida (v), Eixida (c)… ¿Por qué no decir que el respeto a esa preciosa lengua, la dificultad de aprender las palabras y la correcta pronunciación… aconsejaban el latín?
Semana XI del Tiempo Ordinario. Para los cristianos que acompasan su vida interior a la liturgia de cada Tiempo, este que empieza ahora es “ordinario”, largo y continuo, no como el intermedio entre Epifanía y Cuaresma, y llega hasta “Cristo Rey”, en la semana XXXIV, a finales de noviembre. En ese largo tiempo las fiestas de la Virgen, Nuestra Madre, y de santos populares, con celebraciones locales que llenan de alegría las ciudades, son como se decía a los universitarios que hicieron la IPS: el escudo, los herretes en los cordones de color según los estudios, los galones de sargento después del primer verano, la estrella de alférez, después de segundo verano, en los meses de prácticas, servían para romper la monotonía del caqui del uniforme de diario (Ejercito de Tierra).
- Un salmo. “En Ti, Señor, espero; no quede yo nunca avergonzado; por tu justicia, líbrame. Inclina tu oido hacia mi, date prisa en socorrerme. Sé para mí la roca de refugio, el alcázar firme de mi salvación; porque tu eres mi peña, mi fortaleza: por el honor de tu Nombre dirígeme y guíame; sácame de la red que me han tendido, que tú eres mi refugio. En tus manos encomiendo mi espíritu: Tú, Señor, Dios fiel, me has rescatado. Detestas a los que veneran ídolos vanos. Yo confío en el Señor. Me alegraré y me gozaré en tu misericordia, pues te has fijado en mi miseria, has comprendido las angustias de mi alma, no me has entregado en manos del enemigo; has mantenido mis pies en lugar espacioso” (salmo 30,1-9)
- “Les proponía una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desfallecer: -Había en una ciudad un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. También había en aquella ciudad una viuda que acudía a él diciendo: -Hazme justicia ante mi adversario. Y durante mucho tiempo no quiso. Sin embargo, al final se dijo a sí mismo: Aunque no temo a Dio ni respeto a los hombres, como esta viuda está molestándome, le haré justicia para que no siga viniendo a importunarme. Concluyó el Señor: -Prestad atención a lo que dice el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos que claman a Él día y noche, y les hará esperar? Os aseguro que les hará justicia sin tardanza. Pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿encontrará fe sobre la tierra? (Lc 18,1-8).
- Los Padres. “Las palabras del que ora han de ser mesuradas y llenas de sosiego y respeto. Pensemos que estamos en la presencia de Dios. Debemos agradar a Dios con la actitud corporal y con la moderación de nuestra voz. Porque, así como es propio del falto de educación hablar a gritos, así, por el contrario, es propio del hombre respetuoso orar con un tono de voz moderado. El Señor, cuando nos adoctrina acerca de la oración, nos manda hacerla en secreto, en lugares escondidos y apartados, en nuestro mismo aposento, lo cual concuerda con nuestra fe, cuando nos enseña que Dios está presente en todas partes, que nos oye y nos ve a todos y que con la plenitud de su majestad, penetra incluso en los lugares más ocultos, tal como está escrito: ¿Soy yo Dios sólo de cerca y no Dios de lejos? Porque uno se esconda en su escondrijo, ¿no lo voy a ver yo? ¿No lleno yo el cielo y la tierra? Y también: En todo lugar los ojos de Dios están vigilando a malos y buenos.” (san Cipriano, oispo y mártir, del Tratado sobre el Padrenuestro)
- Poesía. “En esta tarde, Cristo del Calvario, / vine a rogarte por mi carne enferma; / pero al verte, mis ojos van y vienen / de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza. / ¿Cómo quejarme de mis pies cansados, / cuando veo los tuyos destrozados? / ¿Cómo mostrarte mis manos vacías, cuando las tuyas están llenas de heridas? / ¿Cómo explicarte a ti mi soledad, / cuando en la cruz alzado y solo estás? / ¿Cómo explicarte que no tengo amor /.cuando tienes rasgado el corazón? / Ahora ya no me acuerdo de nada, / huyeron de mi todas mis dolencias. / El ímpetu del ruego que traía / se me ahoga en la boca pedigüeña. / Y sólo pido no pedirte nada, / estar junto a tu imagen muerta, / ir aprendiendo que el dolor es sólo / la llave santa de tu santa puerta.” (himno de vísperas, Viernes I)
LA HOJA SEMANAL
(del 15 al20 de junio de 2026) (mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús)
Lunes (15)
Santa María Micaela, virgen y fundadora (11ª TO)
Palabras: “A quien te pide, dale, y al que te pide prestado no lo rehúyas” (Mt 5,42)
Reflexión: “No hagais frente al que os agravia”
Propósito, durante el día: Padre, perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos
Martes (16)
Santos Domingo Nguyen y compañeros mártires (11ª TO)
Palabras: “Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen” (Mt 5,44)
Reflexión: “Porque si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis?”
Propósito, durante el día: Padre, no nos dejes caer en la tentación
Miércoles (17)
Santa Teresa de Portugal, monja (11ª TO)
Palabras: “Cuando hagas limosna que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” (Mt 6,2)
Reflexión: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos”
Propósito, durante el día: Padre, hágase tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo
Jueves (18)
Santos Marcos y Marceliano, mártires (11ª TO)
Palabras: “Cuando recéis no uséis muchas palabras… (Mt 6,7)
Reflexión: … Vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis”
Propósito, durante el día: Padre, enséñanos a rezar
Viernes (19)
San Romualdo, abad (11ª TO) (día de abstinencia)
Palabras: “No atesoréis tesoros en la tierra donde la polilla y la carcoma los roen... (Mt 6,19)
Reflexión: … Atesorad tesoros en el cielo… Porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón”
Propósito, durante el día: Jesús, sé para mi siempre Jesús. “Iesu, esto mihi semper Iesu”
Sábado (20)
San Juan de Matera, abad (11ª TO)
Palabras: “No os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio... (Mt 6,34)
Reflexión: … A cada día le bastan sus disgustos”
Propósito, durante el día: Madre, quiero, en tus brazos mecido, como niño pequeño dormir
(la reflexión y el propósito, los fija cada uno)
Las lecturas del día 14, domingo (11º TO, ciclo A) nos animan en el camino del Tiempo Ordinario: “Seréis para mi un reino de sacerdotes y una nación santa” (Ex 19); “La prueba de que Dios nos ama es que cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros” (Rm 5); “Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis (Mt 9). ¡Hijos de Dios! ¡Dios me ama!
PALABRAS DEL PAPA LEÓN XIV
- “Volvamos a Él con amor sincero. Abrámonos al encuentro con Él, dejemos que hidrate las sequedades de nuestro corazón, para salir después a los caminos de la vida y de la historia y llevar entre la gente esta corriente de agua fresca, corriente de amor, de paz, de justicia y de alegría. Bebamos de nuevo de esta fuente eucarística, que no nos encierra en una devoción privada, sino que nos envía a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza. La gracia eucarística nos transforma, pero también nos convierte en protagonistas de la transformación de la historia y en signo de esperanza para quienes encontramos.
Que el Señor Jesús presente en la Eucaristía os haga pan partido, entregado y ofrecido, para que una vida plena pueda brotar para vosotros, para vuestras familias y para vuestro país.” (Homilía, Corpus Christi. Plaza de Cibeles, en Madrid, España, 7 de junio de 2026)
- Queridos amigos: os invito entonces a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza. Seamos hilos nuevos acogiendo el consejo de san Pablo: “Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran. Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. No os tengáis por sabios. A nadie devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente. En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo” (Rm 12,15-18). Porque en todo ello se juega que, en el porvenir, siga resplandeciendo nuestra “magnífica humanidad”. Muchas gracias. Seamos todos entonces constructores de esta nueva comunidad.” (Encuentro con la cultura, arte, economía y deporte, estadio Movistar Arena, Madrid, España, 7 de junio de2026)
- Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse. Les invito a alzar, pues, la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír. Porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura aquello que está en juego en cada decisión pública. Por eso, junto a las respuestas técnicas y las reformas legales, hace falta también una renovación moral. España puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa. Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro. Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio. Que Dios conceda paz a todas las naciones de la tierra, concordia a las familias y serenidad a las conciencias. Y que, sobre el Reino de España, marcado por la huella apostólica de Santiago y por la presencia maternal de la Virgen del Pilar, desciendan días de prosperidad, justicia y paz duradera. Muchas gracias.” (Encuentro con los miembros del Parlamento de España, Madrid, 8 de junio de 2026)
- “Esta misma lógica vale también para los desafíos de un mundo secularizado. Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo no rechazan simplemente a Dios, muchas veces llevan en el corazón una sed profunda de sentido, de verdad, de pertenencia y de esperanza, incluso cuando no saben darle un nombre. La Iglesia está llamada a reconocer estos anhelos, a escucharlos con respeto y a ofrecer, como Pedro y Juan al paralítico junto a la puerta del templo, el tesoro que les ha sido confiado: Jesucristo, en cuyo nombre el hombre puede levantarse y caminar (cf. Hch 3,1-10). También cuando colabora con otras instituciones, religiosas o civiles, incluso cuando ofrece ayuda material, educación, asistencia o promoción humana, la Iglesia no deja nunca de ofrecer lo que le es propio: el amor de Dios revelado en Cristo. Ese mensaje cala en la sociedad, que no duda de manifestar su aprecio por muchas de estas obras. Así cada gesto de caridad cristiana que nace del Evangelio lleva en sí una promesa más grande: restituir a la persona el convencimiento de ser amada.” (Encuentro con los obispos de España, en la Conferencia Episcopal, Madrid, 8 de junio de 2026)
- “Existe, pues, una relación especial entre la Iglesia y la ciudad, que cobra aún mayor importancia en el cambio de época que estamos viviendo: una relación que, naturalmente, se materializa entre personas de carne y hueso, en las relaciones laborales y de proximidad, pero también en las distintas comunidades, asociaciones y entidades barriales. Cada vez se hace más patente la especificidad de la misión cristiana en el seno de las grandes realidades urbanas, donde “una cultura inédita late y se elabora” (Evangeli gaudium, 73). La claridad sobre este punto ha madurado mucho a lo largo del camino sinodal, lo que nos ha permitido conocernos y escucharnos con mayor profundidad en los contextos en los que la comunidad diocesana vive y se configura. La pregunta que se vuelve más importante es: lo que somos y hacemos como cristianos, ¿llega “allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas”, o sea, a los “núcleos más profundos del alma de las ciudades” (ibid. 74)? Es cierto que dar una respuesta puede ser difícil, pero es posible si buscamos juntos la verdad. Por eso es tan importante no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros, entre personas que siempre cantan la misma melodía. Para llegar al corazón de la ciudad hay que cultivar la conciencia de que la verdad es sinfónica y siempre nos supera, cultivar el deseo de encontrar al Resucitado, que siempre va por delante de nosotros, nos precede y tal vez ya esté presente donde aún no lo hemos buscado. Por eso, buscarlo y seguirlo es la condición para indicarlo: de lo contrario, no hay evangelización, y hoy podemos entender esto mejor que en el pasado” (Encuentro con la Comunidad Diocesana de Madrid, Estadio “Santiago Bernabeu”, 8 de junio de 2026)
- “Esto nos lleva a la segunda imagen en la que queremos detenernos: la del cuerpo, objeto inmediato de la lectura que hemos escuchado (cf.1 Co 12,12-13). Si Cristo es el Esposo que nos amó primero, Él es también la Cabeza a la que estamos unidos como miembros de un único organismo, unos al servicio de otros, “hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación” (Ap 5,9), todos animados por la acción del mismo Espíritu, todos llamados a la misma santidad. También esto es importante, porque nos recuerda que para nosotros trabajar juntos no es una elección de “estilo”, sino una necesidad fisiológica, fundada en la gracia concedida a cada uno “según la medida del don de Cristo” (Ef 4,7), y a la que correspondemos poniendo en juego los carismas recibidos en el respeto de los ministerios confiados. Es el Espíritu quien, como partes de una única estructura viva, nos impulsa no sólo a entregarnos sin reservas allí donde la Providencia nos llama, sino a hacerlo según los designios de Dios, en la obediencia y en la confianza.” (Homilía en la Hora Media, en la catedral de la Santa Cruz y santa Eulalia, en Barcelona, España, 9 de junio de 2026)
- “No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción. Su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo; no significa una carencia, sino que expresa una promesa que queremos honrar con coherencia. Nuestra gratitud se convierte entonces en compromiso, al tiempo que cooperamos en el proyecto de Dios, es decir, en la construcción a la que Él mismo nos llama. Puesto que somos templo del Espíritu Santo (cf.1 Co 6,16.19), esta obra coincide con nuestra vida, que Dios concibe como una obra maestra que debemos realizar juntos y nos llama a colaborar con Él (cf. 1 Co 3,9). A este respecto, guardamos en nuestro corazón las palabras que el Señor dirigió al rey David: “¿Tú me vas a construir una casa para morada mía?» (2 Sam 7,5). Al contrario, «el Señor te anuncia que te va a edificar una casa” (v. 11). Con este anuncio, la Escritura nos enseña que no somos nosotros quienes damos un lugar a Dios, como si fuera un elemento de una serie o parte de un todo mayor que Él. Es Dios en cambio quien nos da un lugar, y el lugar que nos regala es su propio corazón: el lugar del Hijo, para nosotros que éramos extraños; el lugar del Amado, para nosotros que somos pecadores.” (homilía, misa en la basílica de la Sagrada Familia, Barcelona, España, 10 de mayo de 2026)
- “Pero quisiera detenerme, a la luz de la Palabra de Dios que hemos escuchado, en una última característica del Corazón de Cristo: la humildad (cf. Mt 11,29). El Corazón de Jesús es humilde, y por eso no sienten sus latidos los “doctos”, los “sapientes”, es decir, aquellos que tienen la presunción de bastarse a sí mismos, de saberlo todo, de no necesitar ni a Dios ni a los demás. A estos, en efecto, aturdidos por los estruendos de un “yo” ampuloso, omnipresente y agitado, les falta el silencio necesario para escuchar en sí y en los hermanos el palpitar escondido del amor. “No pocas veces, la riqueza nos vuelve ciegos, hasta el punto de pensar que nuestra felicidad sólo puede realizarse si logramos prescindir de los demás” (Dilexi te, 108). Jesús, en cambio, nos enseña lo contrario: para gustar la verdadera alegría de la vida, que reside en el amor, es necesario bajar de los pedestales de la arrogancia que divide, para encontrarnos en la humildad que nos hermana. (Homilía, misa en el Estadio de Gran Canaria, Las Palmas, España, 11 de junio de 2026)
- “¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su sed de manera no engañosa? Qué importante es, especialmente para quien se deja orientar por el Evangelio, no reducir todo a comercio y beneficio. “Quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple. Así son capaces de disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión” (Laudato si, 223). Interpreten así, queridos hermanos y hermanas, su vocación a la acogida.” (Homilía, misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, España,12 de junio de 2026)
- (Encíclica “Mgnifica humanitas”) “Una lectura de la historia a la luz de la fe. 45. Al contemplar este recorrido en su conjunto, se comprende que la Doctrina social de la Iglesia no es fruto de un proyecto elaborado en un escritorio, sino el resultado de un proceso paciente, en el que cada Pontífice -junto con el Concilio Vaticano II-ha aportado una contribución original a la luz de los “nuevos asuntos” de su tiempo. Cada uno, asumiendo los retos de su época e interpretando los cambios históricos a la luz del Evangelio, ha puesto de relieve diferentes aspectos de un patrimonio único: la dignidad de la persona, el valor del trabajo, el destino universal de los bienes, la solidaridad y la subsidiariedad, el cuidado de la creación, la centralidad de la paz y la fraternidad. El resultado es un desarrollo armonioso, aunque no siempre lineal, marcado por diferentes acentos, por profundizaciones progresivas y, a veces, por cambios de perspectiva que no rompen con lo anterior, sino que hacen madurar sus implicaciones. Si hoy podemos hablar de un corpus de principios y criterios compartidos, es porque esta lectura de la historia a la luz de la fe nunca se ha interrumpido y ha sabido dejarse interpelar por las preguntas de cada generación. Es a este núcleo fundamental -los grandes principios de la Doctrina social que orientan el discernimiento de los creyentes en la vida personal y pública- al que deseo ahora dirigir la atención, para captar mejor su coherencia interna y su fuerza generadora para nuestro tiempo.
CAPÍTULO SEGUNDO. FUNDAMENTOS Y PRINCIPIOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA 46. La Doctrina social de la Iglesia es una realidad viva, en diálogo con la historia, las culturas y las ciencias y, al mismo tiempo, conserva un núcleo de verdad que no declina. Por eso puede ser considerada una forma de sabiduría capaz de orientar todavía hoy la vida personal y social de los creyentes. En este segundo capítulo quisiera detenerme en algunos fundamentos y principios de la Doctrina social que ayudan a leer los “nuevos asuntos” de nuestro tiempo a la luz de la dignidad fundamental de la persona humana. Pienso que actualmente, para custodiar a la persona humana en el tiempo de la IA, debemos volver a reflexionar sobre el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la justicia social. Estoy convencido de que la relación armoniosa entre estos principios requiere que sean analizados conjuntamente, para que se evidencie con claridad cómo se reclaman y se iluminan mutuamente.”... (Enc. “Magnifica humanitas”)
(14.05.26)
Noticias fiscales. Porque no se han presentado ni aprobado los Presupuestos Generales del Estado que ordena la Constitución, se han suplido “ejecutivamente” aprobando otro nuevo decreto ley del Gobierno (RD-L 15/2026, de 9 de junio, BOE del 10) sobre operaciones de crédito extraordinarios.