LO TRIBUTARIO (n.º 1170)
ITPyAJD: 2) sujeción al impuesto
La complejidad del impuesto único y trino obliga al legislador a hacer primero una presentación del tributo esencialmente jurídico, luego la regulación separada de cada “modalidad (Transmisiones Patrimoniales onerosas, arts. 7 a 18; Operaciones societarias, arts. 19 a 26; Actos Jurídicos Documentados, notariales, mercantiles, y administrativos, arts. 28 a 44), y, finalmente, unas disposiciones comunes (art. 45 a 58) que incluyen los beneficios fiscales, la comprobación de valores, el devengo y la prescripción, las obligaciones formales y la gestión y liquidación del impuesto y las devoluciones y las bonificaciones y deducciones.
La naturaleza del impuesto es esencialmente jurídica y así se pone de manifiesto desde el principio: “El impuesto se exigirá con arreglo a la naturaleza jurídica del acto o contrato liquidable, cualquiera que sea la denominación que las partes le hayan dado, prescindiendo de los defectos tanto de forma como intrínsecos que pudieran afectar a su validez y eficacia; y cuando existiera condición, se atenderá al Código civil con efectos según que sea suspensiva o resolutoria (art, 2 LITPyAJD); y, claro, la calificación (recuérdese la diferencia entre “interpretación” de las normas, lo que quiere decir su texto: art. 12 LGT, con limitaciones para la extensión en la “analogía”, art. 14 LGT, y “calificación” que atiende la esencia , naturaleza, la causa jurídica y contenido de los hechos: art 13 LGT). Así, se regula para calificar los bienes “sujetos” al impuesto (aunque en él no hay sujeción de bienes) según su naturaleza, destino uso o aplicación, atendido al Derecho civil y al Derecho Administrativo, con señalamiento específico de qué se entiende por bienes inmuebles afectos del impuesto (art. 3 LITPyAJD y art. 3 RITPyAJD para los buques).
El impuesto se exigirá por cada convención a una sola convención no se puede exigir más que el pago de un solo derecho; y si un documento contiene varias convenciones sujetas al impuesto separadamente, se exigirá a cada una salvo que se determine expresamente otra cosa (art. 4 LITPyAJD y art. 4 RITPyAJD). Se asegura el cumplimiento del impuesto mediante la afección de bienes y la advertencia registral: los bienes y derechos transmitidos quedan afectos al pago del impuesto cualquiera que sea su poseedor, salvo que sea un tercero protegidos por la fe pública registral o se justifique la adquisición con buena fe y justo título. Los notarios harán constar la afección en los documentos que autoricen; cuando la ley conceda un exención o reducción dependiente del cumplimiento de algún requisito, lo hará constar la oficina liquidadora. Los registradores de la propiedad o mercantiles harán constar por nota marginal la afección de los bienes transmitidos y en los casos de desmembración del dominio respecto del impuesto que proceda por la extinción del usufructo (art. 5 LITPyAJD y art. 5 RITPyAJD)
El impuesto se exigirá atendido a la delimitación territorial de su ámbito de aplicación según la modalidad (transmisiones patrimoniales, operaciones societarias y actos jurídicos documentados: art. 6 LITPyAJD y arts. 6 a 9 RITPyAJD) Como se trata de impuesto cedido a las Comunidades Autónomas se debe tener en cuenta la Ley 22/2009. El artículo 45 de la ley del impuesto regula las exenciones separadamente según sean subjetivas (apartado I.A), objetivas (apartado I.B) y las exclusiones (“en ningún caso”) de aplicación de beneficios fiscales a las letras de cambio, documentos que las suplan o realicen función de giro, ni a escrituras, actas o testimonios notariales gravados por el art. 31 de la ley del impuesto; así como la peculiar no aplicación de beneficios fiscales y exenciones (ap. II) en operaciones en las que el sujeto pasivo se determine según el art. 29, párrafo segundo (escrituras de préstamo con garantía hipotecaria cuyo sujeto pasivo es el prestamista, según la reforma política “anti natura” por RD-L 17/2018). También se regula la bonificación de la cuota en Ceuta y Melilla y que las CC AA puedan aprobar las deducciones y bonificaciones que estimen conveniente en aquellas materias sobre las que tienen capacidad normativa; serán compatibles con las estatales y se aplican después (arts. 57 bis y 58 LITPyAJD)
DE LO HUMANO A LO DIVINO
Pascua de Resurrección. Lo humano: “Al día siguiente, que es el que sigue a la parasceve, se reunieron los príncipes de los sacerdotes y los fariseos dijeron a Pilato: - Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor dijo cuando aún vivía: resucitaré después de tres días. Manda, pues custodiar el sepulcro hasta el día tercero, no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan al pueblo: Ha resucitado de entre los muertos. Y el último engaño será peor que el primero. Pilato respondió: -Tenéis guardia, id y guardad como sabéis. Ellos fueron, sellaron la piedra y aseguraron el sepulcro con la guardia” (Mt 27,62-66)
Lo divino. “Después del sábado, al alborear el primer día de la semana, vino María y la otra María a ver el sepulcro. Y he aquí que se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, apartó la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve. Por el miedo, los guardias se desplomaron y quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y dijo: - No temáis vosotras, porque sé que buscaís a Jesús el crucificado. No está aquí. Resucitó como dijo. Venid y ved el sitio donde estuvo. Y en seguida id decir a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos y que irá delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis. Yo os lo he dicho. En seguida partieron del sepulcro con temor y alegría grande y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. Y he aquí que Jesús les salió al encuentro y les dijo: Alegraos. Ellas se acercaron, le cogieron los pies y se posternaron delante de él. Entonces Jesús les dijo: No temáis. Id y anunciad a mis hermanos que vayan a Galilea y allí me verán. Mientras ellos iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad para anunciar a los pontífices todo lo sucedido. Reunidos con los ancianos, tomaron la resolución de dar bastante dinero a los soldados y decirles: - Decid que sus discípulos vinieron por la noche, estando vosotros dormidos y lo robaron. Y si esto llega a oídos del presidente, nosotros le convenceremos de modo que vosotros quedéis seguros. Ellos tomaron el dinero y procedieron como habían sido instruidos. Y esta versión se ha propagado entre los judíos hasta el día de hoy” (Mt 28,1-5). “Vueltas del sepulcro anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás. Eran María Magdalena, Juana y todas las demás compañeras suyas las que decían estas cosas a los apóstoles. Y les parecieron estas palabras como delirio y no les creyeron (Lc 24,9-11).
“Salió pues Pedro y el otro discípulo y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos. Pero el otro discípulo corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio en el suelo los lienzos, sin embargo, no entró. Llegó después Pedro, que le seguía, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos en el suelo y el sudario que había estado sobre su cabeza no se encontraba con los lienzos, sino aparte, plegado en otro sitio. Entonces también entró el otro discípulo, que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó. Todavía no conocían la Escritura: “Convenía que resucitase de entre los muertos”. Los discípulos entonces se volvieron su casa” (Jn 20,3-10). “María estaba fuera, junto al sepulcro y lloraba. Estando así llorando se inclinó hacia el sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco sentados donde había estado el cuerpo de Jesús. Uno a la cabecera y otro a los pies. Y le dijeron: - Mujer, ¿por qué lloras? Ella les respondió: - Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto. Al decir esto se volvió hacia atrás y vio a Jesús de pie. Pero no sabía que era Jesús. Dícele Jesús: - Mujer ¿por qué lloras? ¿A quien buscas? Ella creyendo que era el hortelano, le dice: - Señor, si tú lo has llevado, dime dónde los has puesto y yo lo cogeré. Y Jesús el responde: -¡María! Ella se vuelve y le dice en arameo: - “Rabbuni”, que quiere decir “Maestro”. Jesús le responde: - No me agarres porque todavía no he subido al Padre. Ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que “he visto al Señor” y las cosas que le dijo” (Jn 20,18). Después se apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino y marchaban por el campo. Ellos se volvieron para dar la noticia a los demás. Tampoco creyeron éstos. Y después se apreció a los Once cuando estaban a la mesa. Y les reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, pues no habían creído a los que lo habían visto resucitado. (Mc 6, 12-14)
LA
HOJA SEMANAL
(del 6 al 11 de abril de 2026)
Lunes (6)
Lunes de Octava de Pascua (santa Gala)
Palabras: “De pronto, Jesús les salió al encuentro… (Mt 28,9)
Reflexión: … Jesús les dijo: No tengáis miedo”
Propósito, durante el día: Presencia de Dios. Encuentros íntimos con el Resucitado
Martes
(7)
De Octava de Pascua (san Juan Bautista de la Salle, presbítero y fundador)
Palabras: “Jesús le dice: Mujer ¿por qué lloras? ¿a quien buscas? (Jn 20,13)
Reflexión: … Si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré” (los 3 “Lo”)
Propósito, durante el día: Conversar a menudo con el Resucitado
Miércoles
(8)
De Octava de Pascua (santa Julia Billiart, virgen y fundadora)
Palabras: “Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída... (Lc 24,29)
Reflexión: … Y entró para quedarse con ellos”
Propósito, durante el día: Estar con el Resucitado que se ha quedado con nosotros
Jueves
(9)
De Octava de Pascua (san Acacio de Amida)
Palabras: “¿Tenéis ahí algo de comer? (Lc 24,41)
Reflexión: … Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado”
Propósito, durante el día: Hacer las tareas ordinaria junto al Resucitado
Viernes
(10)
De Octava de Pascua (santa Magdalena de Canosa, virgen y fundadora)
Palabras: “Simón Pedro les dice: -Me voy a pescar … (Jn 21,3)
Reflexión: … Ellos contestan: -Vamos también nosotros contigo”
Propósito, durante el día: Omnes cum Petro, ad Iesum per Mariam
Sábado
(11)
De Octava de Pascua (sana Gema Galgani, virgen)
Palabras: “Jesús resucitado al amanecer del primer día de la semana… (Mc 16,9)
Reflexión: … se apareció primero a María Magdalena… “
Propósito, durante el día: Todo a Jesús por María. Todo a María para Jesús
(la reflexión y el propósito
los fija cada uno, claro)
Las lecturas del día 5, domingo (Pascua de Resurrección; san Vicente Ferrer) nos acompañan en nuestra intimidad con el Resucitado: “La cosa empezó en Galilea” (Hech 10); “Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allí arriba donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba” (Col 3); “Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro corría más que Pedro” Jn 20)
PALABRAS DEL PAPA LEÓN XIV
- “Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: "Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!" (Is 1,15). Al mirarlo a Él, que fue crucificado por nosotros, vemos a los crucificados de la humanidad. En sus llagas vemos las heridas de tantos hombres y mujeres de hoy. En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Y, sobre todo, escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra. Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!” (Homilía, Domingo de Ramos, 29 de marzo de 2026)
- “El amplio campo del apostolado laical no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo. La Iglesia, de hecho, está presente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testimonian el Evangelio: en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas, allá donde ellos, con sus elecciones, muestran la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios. El mundo necesita que «se impregne del espíritu de Cristo y alcance su fin con mayor eficacia en la justicia, en la caridad y en la paz» (LG, 36). ¡Y esto es posible solamente con la contribución, el servicio y el testimonio de los laicos! (Audiencia general, 1 de abril de 2026)
- “Queridas hermanas y hermanos, los santos hacen la historia. Este es el mensaje del Apocalipsis. “La gracia y la paz de parte […] de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra” (Ap 1,4-5). Este saludo resume el camino de Jesús en un mundo en conflicto entre potencias que lo devastan. En su interior se gesta un pueblo nuevo, no de víctimas, sino de testigos. En esta hora oscura de la historia, Dios ha querido enviarnos a difundir el perfume de Cristo donde reina el olor de la muerte. Renovemos nuestro “sí” a esta misión que nos pide unidad y que trae la paz. ¡Sí, aquí estamos! ¡Superemos el sentimiento de impotencia y de miedo! Nosotros anunciamos tu muerte, Señor, proclamamos tu resurrección, en la espera de tu venida.” (Homilía, misa crismal, Jueves Santo. 2 de abril de 2026)
- “Al renovar los gestos y las palabras del Señor, esta misma tarde recordamos la institución de la Eucaristía y del Orden sagrado. El vínculo intrínseco entre los dos sacramentos representa la entrega perfecta de Jesús, Sumo Sacerdote y Eucaristía viva por los siglos. En el pan y el vino consagrados se encuentra, en efecto, el “sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera” (Conc. Vat. II, Const. Dogm. Sacrosanctum Concilium, 47). En los obispos y en los presbíteros, constituidos «sacerdotes del Nuevo Testamento» según el mandato del Señor (Conc. de Trento, De Missae Sacrificio, 1), reside el signo de su caridad hacia todo el Pueblo de Dios, al que estamos llamados a servir, amados hermanos, con todo nuestro ser. El Jueves Santo es, por tanto, un día de ardiente gratitud y de auténtica fraternidad. Que la adoración eucarística de esta noche, en cada parroquia y comunidad, sea un momento para contemplar el gesto de Jesús, arrodillándonos como Él lo hizo, y pidiendo la fuerza para imitarlo en el servicio con el mismo amor. (Homilía, oficios de Jueves Santo, en San Juan de Letrán, 2 de abril de 2026)
- “Hermanas y hermanos, tampoco faltan en nuestros días sepulcros que abrir, y a menudo las piedras que los cierran son tan pesadas y están tan bien vigiladas que parecen inamovibles. Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones. ¡No dejemos que nos paralicen! Muchos hombres y mujeres, a lo largo de los siglos, con la ayuda de Dios, las han removido, quizá con mucho esfuerzo, a veces a costa de la vida, pero con frutos de bien de los que aún hoy nos beneficiamos. No son personajes inalcanzables, sino personas como nosotros que, fortalecidas por la gracia del Resucitado, en la caridad y en la verdad, tuvieron el valor de hablar, como dice el apóstol Pedro, con “palabras de Dios” (1 P 4,11) y de actuar “como quien recibe de Dios ese poder, para que Dios sea glorificado en todas las cosas” (ibíd.). Dejémonos inspirar por su ejemplo y, en esta Noche Santa, hagamos nuestro su compromiso, para que en todas partes y siempre, en el mundo, crezcan y florezcan los dones pascuales de la concordia y la paz.” (Homilía en la Vigilia Pascual, Sábado santo, 4 de abril de 2026)
(5.04.26)
¡Aleluya! Ha resucitado! Aleluya!