LO TRIBUTARIO (n.º 1165)
ISyD: 8): base liquidable: reducciones
Sin duda el ISyD es un impuesto personal (atribución de todo el hecho imponible a una persona) y, es subjetivo, desde luego, en cuanto considera circunstancias familiares (reducción por parentesco, empresa familiar) y, también, en cuanto contribuye a la redistribución de riqueza, multiplicando la cuota por consideración al patrimonio preexistente. Estas consideraciones obligan a recordar a aquel joven y valioso político y tributarista, que, nacido en familia con extensas fincas, empeñó su saber y poder de convicción para incluir en el debate parlamentario del impuesto sobre el patrimonio (Ley 50/1977) un coeficiente que elevaba la valoración (y la tributación) precisamente de los inmuebles rústicos de mayor valor. Sólo la confusíón tributaria en el texto legal aprobado entre “explotación agrícola” y “explotación agraria” permitió minorar las consecuencias prácticas de la entusiasta regulación. Luego desapareció la discriminación, pero la semilla fiscal produjo su fruto (en sentido claramente diverso al “ut eatis et fructum afferatis et fructus vester maneat”) y en la LISyD de 1987 se incluyó el incremento de tributación atendiendo al patrimonio preexistente del adquirente.
El artículo 20 LISyD (art. 42 RISyD)regula que en las liquidaciones gravadas por este impuesto la base liquidable se obtiene restando en la base imponible las reducciones, primero las del Estado y, después, las que hayan sido aprobadas por la Comunidad Autónoma (CA). En las adquisiciones “mortis causa”, incluidas las de los beneficiarios de pólizas de seguros de vida, si la CA no hubiera regulado reducciones o no resultase aplicable a los sujetos pasivos la normativa propia de la CA, se aplicarán las siguientes reducciones en los términos expresados en la ley del impuesto: 1) Por parentesco y, en su caso, edad (Grupo I, Grupo II, Grupo III y Grupo IV); 2) Además de la que corresponda por parentesco, la reducción que se establece para las personas que tangan la condición legal de minusválido con el grado de discapacidad que se señala; 3) Con independencia de las dos reducciones anteriores se aplica una reducción limitada, atendiendo al número de contratos y a la causa (terrorismo, misiones internacionales…). 4) Con independencia de las anteriores y en los términos empleados en la LISYD, se aplica una reducción del 95% si la adquisición se mantiene durante los 10 años siguientes al fallecimiento del causante, salvo que falleciera dentro de ese plazo, por sucesión en empresa individual, negocio profesional o participaciones en entidades cuando sea de aplicación la exención del artículo 8.4 Ley del Impuesto de Patrimonio, o el valor de derechos de usufructo o de derechos económicos derivados de la extinción del usufructo si con el fallecimiento se consolidara el pleno dominio (si unos mismos bienes en un período de 10 años fueran objeto de dos o más transmisiones “mortis causa” en favor de descendientes, en la segunda y ulteriores swe reducirá de la base imponible, además del importe de lo satisfecho por el impuesto en transmisiones precedentes, se admitirá la subrogación de los bienes cuando se acredite fehacientemente. También son aplicables estas reducciones aplicables en el caso de obligación real de contribuir y cuando el sujeto pasivo o el causante fuese no residente en territorio español
En las adquisiciones por donación o equiparable, si la CA no hubiese regulado las reducciones o no resultase aplicable a los sujetos pasivos la normativa propia de la CA, la base liquidable coincidirá en todo caso con la imponible, salvo lo dispuesto en la correspondiente ley de cesión (DAd 1ª LISyD) y lo previsto para la transmisión “inter vivos” no de la empresa o negocio, sino de las participaciones en entidades del donante cuando fuera aplicable la exención del artículo 4.8º LIP, se aplicará una reducción del 95% del valor de adquisición, siempre que concurran las condiciones que la LISyD establece respecto de: a) edad o incapacidad del donante; b) ejercicio de funciones de dirección y retribución; c) mantenimiento de lo adquirido y del derecho a la exención durante los 10 años siguientes. También se regula esta misma reducción para los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español o del patrimonio histórico o cultural de las CCAA. Lo más llamativo en esta materia sometida a reserva de ley es que es norma ineludible la Resolución 2/1999, de 23 de marzo de la DGT.
DE LO HUMANO A LO DIVINO
En las dictaduras democráticas duelen menos las continuas mentiras gubernamentales, sobre el invierno seco, sobre las viviendas a construir, sobre la causa de las catástrofes o sobre la guerra.
Cuaresma. La rigurosa preparación de la Pascua, con oración, ayuno y mortificaciones, ilumina el esforzado andar de cada jornada en el que el amor que llena nuestros corazones, se derrama en atención, cuidados, comprensión y ayuda a los que caminan a nuestro lado y a los que, sin verlos, sabemos que necesitan de nuestra colaboración, nuestro trabajar juntos. Sin fatiga, sin cansancio, porque “Ubi amatur non laboratur, aut si laboratur, labor est amatus” (“Donde hay amor no hay fatiga y si hay fatiga se ama”, san Agustín). Amar por Dios, sin cansancio y sin descanso, porque como decía santa Teresa de Jesús: “Si no es por Dios o con Dios, no hay descanso que no canse”
Del Evangelio. “No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los corroen y donde los ladrones socava y los roban. Amontonad en cambio tesoros en el cielo, donde la polilla ni la herrumbre corroen, y donde los ladrones no socavan ni roban. Porque donde está tu tesoro estará tu corazón” (Mt 6,19-21). “No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará; echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante: porque con la medida con que midáis se os medirá” (Lc 6,37-38). “Si alguno quiere venir detrás de mí que se niegue a sí mismo que tome su cruz cada día y que me siga. Porque el que quiera salvar su vida, a perderá; pero el que pierda su vida por mí, ése la salvará” (Lc 9,23-24). “En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado su casa, hermanos o hermanas, madre o padre, o hijos o campos por mí y por el Evangelio, que no reciba en este mundo cien veces más, en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y campos, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.” (Mc 10,29-31)
Carta apostólica. “Por eso, apartándoos de la mentira, que cada uno diga la verdad a su prójimo, porque somos miembros unos de otros. Si os enojáis, no pequéis; no se ponga el sol estando todavía airados, y no deis ocasión al diablo. El que roba, que no robe ya más, sino trabaje seriamente, ocupándose con sus manos en algo honrado, para que así tenga con qué ayudar al necesitado. Que no salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino lo que sea bueno para la necesaria edificación y así contribuya al bien de los que escuchan. Y no entristezcáis al espíritu Santo de Dios con el que habéis sido sellados para el día de la redención. Que desaparezca de vosotros toda amargura, ira, indignación, griterío o blasfemia y cualquier clase de malicia. Sed, por el contrario, benévolos unos con otros, compasivos, perdonándoos mutuamente como Dios os perdonó en Cristo” (Ef 4,25-32)
De los Padres. “Tres son hermanos, los resortes que hacen que la fe se mantenga firme, la devoción sea constante, y la virtud permanente. Estos tres resortes son: la oración, el ayuno y la misericordia. Porque la oración llama, el ayuno intercede, la misericordia recibe. Oración, misericordia y ayuno constituyen una sola y única cosa, y se vitalizan recíprocamente. El ayuno, en efecto, es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Que nadie trate de dividirlos, pues no pueden separarse. Quien posee uno solo de los tres, si al mismo tiempo no posee los otros, no posee ninguno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayune, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquél que al suplicar desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le suplica” (san Pedro Crisólogo, obispo; sermón 43)
Poesía. “En tierra extraña, peregrinos, / con esperanza caminamos, / que, si arduos son nuestros caminos, / sabemos bien a dónde vamos. / En el desierto un alto hacemos, / es el Señor quien nos convida, / aquí comemos y bebemos / el pan y el vino de la Vida. / Para el camino que nos queda / entre las manos, guiadora, / la cruz, bordón, que es la vereda / y es la bandera triunfadora. / Entre el dolor y la alegría, / con Cristo avanza en su andadura / un hombre, un pobre que confía / y busca la Ciudad futura.”
LA
HOJA SEMANAL
(del 9 al 14 de marzo de 2026)
Lunes (9)
Santa Francisca Romana, religiosa (3ª de Cuaresma)
Palabras: “Lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte… (Lc 4,29)
Reflexión: … con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba”
Propósito, durante el día: Señor, quédate con nosotros. No te alejes
Martes
(10)
Santos Cayo y Alejandro, mártires (3ª de Cuaresma)
Palabras: “¿Señor, si mi hermano me ofende ¿cuántas veces le tengo que perdonar? (Mt 18,21)
Reflexión: Jesús le contestó: - No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”
Propósito, durante el día: Señor, perdóname y ayúdame a perdonar siempre y a todos
Miércoles
(11)
San Benito de Milán, obispo (3ª de Cuaresma) (empieza la novena de san José)
Palabras: “El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y lo enseñe así… (Mt 5,19)
Reflexión: … será el menos importante en el reino de los cielos”
Propósito, durante el día: Señor, que ame y cumpla tus mandamientos y los de la Iglesia
Jueves
(12)
San Luis Orione, presbítero y fundador (3ª de Cuaresma)
Palabras: “El que no está conmigo, está contra mí; (Lc 11,23)
Reflexión: el que no recoge conmigo, desparrama”
Propósito, durante el día: Señor, lo que quieras, como quieras, cuando quieras
Viernes
(13)
Santa Cristina, mártir (3ª de Cuaresma) (día de abstinencia)
Palabras: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, … (Mc 12,30)
Reflexión: … con toda tu mente, con todo tu ser… Amarás a tu prójimo como a ti mismo”
Propósito, durante el día: Señor, dame amor para que derrame tu amor donde no haya amor
Sábado
(14)
Santa Matilde, reina (3ª de Cuaresma)
Palabras: “Todo el que se enaltece será humillado… (Lc 18,14)
Reflexión: … y el que se humilla será enaltecido”
Propósito, durante el día: Vuelve a nosotros tus ojos, Reina y Madre de Misericordia
(la reflexión y el propósito
los fija cada uno, claro)
Las lecturas del día 8, domingo (3º de Cuaresma, ciclo A; san Juan de Dios, fundador) nos meten en el amor de Dios por nosotros: “Allí estaré yo ante ti… Habían tentado al Señor, diciendo - ¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?” (Ex 17); “La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros” (Rm 5); “Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo” (Jn 4)
PALABRAS DEL PAPA LEÓN XIV
- “El Padre responde a la desesperación del ateísmo con el don del Hijo Salvador; el Espíritu Santo nos rescata de la soledad agnóstica ofreciéndonos una comunión eterna de vida y de gracia; frente a nuestra fe débil, se encuentra el anuncio de la resurrección futura. Esto es lo que los discípulos habían visto en el fulgor de Cristo, pero para comprenderlo se necesita tiempo (cf. Mt 17,9). Tiempo de silencio para escuchar la Palabra, tiempo de conversión para gustar de la compañía del Señor.
Mientras experimentamos todo esto durante la Cuaresma, pidamos a María, Maestra de oración y Estrella de la mañana, que custodie nuestros pasos en la fe.” (Angelus, 1 de marzo de 2026)
- “En esto consiste la santidad de la Iglesia: en el hecho de que Cristo la habita y sigue donándose a través de la pequeñez y la fragilidad de sus miembros. Contemplando este perenne milagro que sucede en ella, comprendemos el “método de Dios”: Él se hace visible en la debilidad de las criaturas, manifestándose y actuando. Por eso, el Papa Francisco, en la “Evangelii gaudium”, exhorta a todos a que aprendan a “quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro” (cf. Ex 3,5, n. 169). Esto nos permite seguir edificando la Iglesia aún hoy en día: no solamente organizando sus formas visibles, sino también construyendo ese edificio espiritual que es el cuerpo de Cristo, mediante la comunión y la caridad entre nosotros. La caridad, en efecto, genera constantemente la presencia del Resucitado. “Quiera el cielo -decía san Agustín- que todos piensen solo en la caridad: solamente ella vence todo, y sin ella de nada vale todo lo demás; dondequiera que se halle, atrae todo hacia sí” (Serm. 354,6,6).” (Audiencia general, 4 de marzo de 2026)
(8.03.26)