LO TRIBUTARIO (n.º 1172)
ITPyAJD: 4) elementos tributarios en TPO
Hay ideas claves que no se debe olvidar cuando se trata de aplicar los tributos del sistema. Una de ellas es que en la imposición indirecta hay una división radical entre operaciones realizadas por empresarios o profesionales (IVA) y por los que no actúan con esa condición (ITP). No todo es tan sencillo cuando el sistema admite interferencias. Así ocurre en cuanto que el IAJD se exige en operaciones sujetas al IVA y en cuanto que operaciones sobre inmuebles sujetas pero exentas en el IVA se someten a tributación por ITPO si se renuncia a la exención (art. 7.5 LITP y art. 4.Cuatro LIVA). Y, aunque esto se asume sin reservas por una mayoría de los contribuyentes, hay que advertirles que, en la práctica de la aplicación de los tributos no faltan los conflictos.
En el concepto de Transmisiones Patrimoniales, el artículo 8 LITP se incluye una relación de sujetos pasivos contribuyentes cualesquiera que sean las estipulaciones establecidas por las partes de contrario: a) en las transmisiones de bienes y derechos, el que los adquiere; b) en los expedientes de dominio, las actas de notoriedad, las actas complementarias de documentos públicos y las certificaciones del art. 206 LH, la persona que los promueva, y en los reconocimientos de dominio hechos a favor de persona determinada, esta última; c) en la constitución de derechos reales aquel a cuyo favor se realice el acto; d) en la constitución de préstamos, el prestatario; e) en la constitución de fianzas el acreedor afianzado; f) en la constitución de arrendamientos, el arrendatario; g) en la constitución de pensiones, el pensionista; h) en la concesión administrativa, el concesionario; y en los actos y contratos administrativos equiparados a la concesión, el beneficiario. El art. 35 RITP regula que, cuando un contrato comprenda varias convenciones sujetas al impuesto, el sujeto pasivo se determinará con independencia para cada una de ellas, salvo que expresamente se establezca otra cosa.
Son subsidiariamente responsables del pago del impuesto (art. 9 LITP y art. 35 RITP): en la constitución de préstamos el prestatariosi percibiera total o parcialmente los intereses o el capital o la cosa prestada sin haber exigido al prestatario justificación de haber satisfecho ese impuesto; en la constitución de arrendamientos, el arrendador si hubiera percibido el primer plazo de renta sin exigir al arrendatario igual justificación. Asimismo responderá del pago del impuesto de forma subsidiaria el funcionario que autorizase el cambio de sujeto pasivo de cualquier tributo estatal, autonómico o local cuando tal cambio suponga directa o indirectamente una transmisión gravada or este impuesto y no hubiera exigido previamente la justificación del pago del mismo.
La base imponible está constituida por el valor del bien transmitido o del derecho que se constituya o ceda. Únicamente serán deducible las cargas que disminuyan el valor de los bienes, pero no las deudas aunque estén garantizadas con prenda o hipoteca. En general, se considera como valor el de mercado, salvo si el declarado por los interesados, el precio, la contraprestación pactada o ambos, son superiores al valor de mercado (el precio más probable por el que podría venderse entre partes independientes un bien libre de cargas), en cuyo caso será base imponible la mayor de estas magnitudes. Para los bienes inmuebles, sin perjuicio de esta última previsión legal, se está al “valor de referencia” que se fija por resolución del director genera del Catastro (en el mayor alarde de desprecio al principio de reserva de ley -cf. art. 8 LGT- y, por tanto, también del principio de seguridad jurídica: art. 9 CE). Cuando no exista valor de referencia o éste no pueda ser certificado por la DG Catastro, la base imponible, sin perjuicio de la comprobación administrativa, será la mayor entre: el valor declarado, el precio o contraprestación pactada o el valor de mercado. Si el “obligado tributario” considera que la determinación del valor de referencia ha perjudicado sus interses legítimos puede solicitar la rectificación de la autoliquidación impugnando dicho valor; esta solicitud o la impugnación la resuelve la Administración tributaria, previo informe preceptivo y vinculante de la DGC, según art. 10 LITP. Otros valores en art. 10.5 LITP y arts. 37 a 50 RITP .
DE LO HUMANO A LO DIVINO
Cuando la democracia hace vulnerar los principios del Estado de Derecho triunfa la ley del traidor, desaparece la Justicia, se generaliza la eliminación personal, los votos son insultos, gritos y golpes.
“Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros”. Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”.Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo”. A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: “Paz a vosotros”. Luego dijo a Tomás: “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”. Contestó Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús le dijo: “¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto” (Jn 20,19-29)
- “Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se irritaba en su interior al ver que la ciudad estaba llena de ídolos. Discutía, pues, en la sinagoga con los judíos y con los adoradores de Dios y diariamente en el ágora con los que allí se encontraba; incluso algunos filósofos epicúreos y estoicos conversaban con él. Algunos decían: “¿Qué querrá decir este charlatán?”. Y otros: “Parece que es un predicador de divinidades extranjeras”. Porque anunciaba a Jesús y la resurrección. Lo tomaron y lo llevaron al Areópago, diciendo: “¿Se puede saber cuál es esa nueva doctrina de que hablas? Pues dices cosas que nos suenan extrañas y queremos saber qué significa todo esto”.Todos los atenienses y los forasteros residentes allí no se ocupaban en otra cosa que en decir o en oír la última novedad. Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: “Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”. Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya”. Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos”.Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron: “De esto te oiremos hablar en otra ocasión”.Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.” (Hechos, 17,16-34)
Poesía litúrgica: “La bella flor que en el suelo / plantada se vio marchita / ya torna, ya resucita / ya su olor inunda el cielo… Que nadie se sienta muerto /cuando resucita Dios, /que, si el barco llega al puerto, / llegamos junto con vos. / Hoy la cristiandad se quita / sus vestiduras de duelo. / Ya torna, ya resucita, / ya su olor inunda el cielo” (del Himno II de Vísperas en Tiempo Pascual)
LA
HOJA SEMANAL
(del 20 al 25 de abril de 2026)
Lunes (20)
Santa Inés de Montepulciano, virgen (3ª de Pascua)
Palabras: “La obra que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado” (Jn 6,29)
Reflexión: Le preguntaron: ¿Y qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?
Propósito, durante el día: Que todo sea para gloria de Dios
Martes
(21)
San Anselmo de Canterbury, obispo y doctor de la Iglesia (3ª de Pascua)
Palabras: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre,… (Jn 6,35)
Reflexión: … y el que cree en mí nunca pasará sed”
Propósito, durante el día: Sumido en Dios, saturado de Dios
Miércoles
(22)
Santos Sotero y Cayo, papas y mártires (3ª de Pascua)
Palabras: “Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada.. (Jn 6,40)
Reflexión: … de lo que me dio; sino que lo resucite el último día”
Propósito, durante el día: En la hora de nuestra muerte, llámanos y mándanos ir a Ti
Jueves
(23)
San Jorge, mártir (3ª de Pascua) (recuerdo de Don Jorge que ánimo a hacer el blog)
Palabras: “Os lo seguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida… (Jn 6,47)
Reflexión: … el que coma de este pan vivirá para siempre”
Propósito, durante el día: ¡Señor mío y Dios mío!
Viernes
(24)
San Fidel de Sigmaringa, presbítero y mártir (3ª de Pascua) (día de abstinencia)
Palabras: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna ... (Jn 6,54)
Reflexión: … y yo lo resucitaré en el último día”
Propósito, durante el día: Tuyo soy, para Ti nací. ¿Qué quieres Jesús de mí?
Sábado
(25)
San Marcos, evangelista (Nª Sª de la Cabeza)
Palabras: “Desde entonces muchos discípulos se echaron atrás y no volvieron a ir con él (Jn 6,66)
Reflexión: … Entones Jesús les dijo a los Doce: - ¿También vosotros queréis marcharos?”
Propósito, durante el día: Madre mía, mientras vida alentare, todo mi amor para ti
(la reflexión y el propósito
los fija cada uno, claro)
Las lecturas del día 19, domingo (3º de Pascua, ciclo A) nos mantienen en la alegría de la Resurrección: “Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros hemos sido testigos” (Hechos 2); “Por Cristo vosotros creéis en dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza” (1 Pe 1); “¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?…. ¡En verdad ha resucitado! (Lc 24)
PALABRAS DEL PAPA LEÓN XIV
- “La paz y la armonía han sido características fundamentales de la comunidad cristiana desde sus orígenes (cf. Hch 2,42-47), por deseo mismo de Jesús (cf. Jn17,23), que dijo: “En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros” (Jn 13,35). San Agustín afirmaba al respecto que la Iglesia “engendra a los pueblos, pero todos son miembros de uno solo” (Sermón 192, 2) y san Cipriano escribía: “El mayor sacrificio delante de los ojos de Dios es la paz y la unión fraternal, y un pueblo unido a proporción que están unidos el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo” (Sobre la oración dominical, IV, 95). Es hermoso, hoy, al oír tanta riqueza de palabras y de ejemplos, hacer eco de lo que hemos escuchado. Es signo de ello, como nos ha recordado Su Eminencia, esta misma basílica, símbolo de una Iglesia de piedras vivas donde, bajo el manto de Nuestra Señora de África, se construye la comunión entre cristianos y musulmanes. Aquí el amor maternal de Lalla Meryem reúne a todos como hijos, cada uno rico en su diversidad, unidos por la misma aspiración a la dignidad, al amor, a la justicia y a la paz. Hijos deseosos de caminar juntos, de vivir, rezar, trabajar y soñar, porque la fe no aísla, sino que abre; une, pero no confunde; acerca sin uniformar y hace crecer una verdadera fraternidad, como nos ha dicho Monia, y como ha testimoniado Rakel, compartiendo su experiencia en la Tlemcen Fellowship. En un mundo donde las divisiones y las guerras siembran dolor y muerte entre las naciones, en las comunidades e incluso en las familias, su forma de vivir juntos, unidos y en paz es un gran signo. Así unidos, difundan la hermandad, inspirando en quienes los rodean deseos y sentimientos de comunión y de reconciliación, con un mensaje tanto más fuerte y claro cuanto testimoniado en la sencillez y en la humildad.” (Discurso en la basílica Nª Sª de África, en Argel, 13 de abril de 2026)
- “Entonces, cuando nos preguntamos cómo es posible un futuro de justicia y de paz, de concordia y de salvación, recordemos que estamos haciendo a Dios la misma pregunta que Nicodemo: ¿de verdad puede cambiar nuestra historia? ¡Estamos tan cargados de problemas, acechanzas y tribulaciones! ¿De verdad nuestra vida puede recomenzar desde cero? ¡Sí! La afirmación del Señor, tan llena de amor, colma nuestros corazones de esperanza. No importa cuán oprimidos estemos por el dolor o por el pecado; el Crucificado lleva todos esos pesos con nosotros y por nosotros. No importa cuánto nos desanimen nuestras debilidades; porque es precisamente entonces cuando se manifiesta la fuerza de Dios, que ha resucitado a Cristo de entre los muertos para dar vida al mundo (cf. Rm 8,1). Cada uno de nosotros puede experimentar la libertad de la vida nueva que viene de la fe en el Redentor. De nuevo, san Agustín nos ofrece un ejemplo: antes que por su sabiduría, lo contemplamos por su conversión. En este renacer, providencialmente acompañado por las lágrimas de su madre, santa Mónica, llegó a ser él mismo exclamando: “Nada sería yo, Dios mío, nada sería yo en absoluto si tú no estuvieses en mí; pero, ¿no sería mejor decir que yo no sería en modo alguno si no estuviese en ti?” (Confesiones, I, 2)” (Homilía en la Basílica de san Agustín en Annaba, 14 de abril de 2026)
- “Hermanos y hermanas, el consuelo para los corazones quebrantados y la esperanza en un cambio de la sociedad son posibles si confiamos en Dios y en su Palabra. Debemos llevar siempre en el corazón y en la mente la apelación del apóstol Pedro: obedecer a Dios, no a los hombres. Obedecerlo a Él, porque sólo Él es Dios. Y ello nos invita a promover la inculturación del Evangelio y vigilar atentamente, también nuestra religiosidad, para no caer en el engaño de seguir aquellas sendas que mezclan la fe católica con otras creencias y tradiciones de tipo esotérico o gnóstico que, en realidad, a menudo tienen fines políticos y económicos. Sólo Dios libera; sólo su Palabra abre caminos de libertad; sólo su Espíritu nos hace personas nuevas con la capacidad de cambiar este país. Los acompaño con mi oración constante y bendigo, de manera particular, a la Iglesia aquí presente; tantos sacerdotes, misioneros, religiosos y laicos que trabajan para ser fuente de consuelo y esperanza. Los animo a continuar por este camino y los encomiendo a la intercesión de María Santísima, Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia. (Homilía en la misa en el Aeropuerto Internacional de Bamenda, Camerún, 16 de abril de 2026)
- ”Hermanas y hermanos, la Eucaristía que estamos celebrando se convierte, por tanto, en fuente de una fe renovada, porque Jesús está presente entre nosotros. El Sacramento no reaviva un recuerdo lejano en el tiempo, sino que realiza una “compañía” que nos transforma, porque nos santifica. ¡Felices los invitados a la cena del Señor! En torno a la Eucaristía, esta misma mesa se convierte en anuncio de esperanza en las pruebas de la historia y en las injusticias que vemos a nuestro alrededor. Se convierte en signo de la caridad de Dios, que en Cristo nos invita a compartir lo que tenemos, para que se multiplique en la fraternidad eclesial. El Señor abraza el cielo y la tierra, conoce nuestro corazón y todas las situaciones, alegres o tristes, que vivimos. Al hacerse hombre para salvarnos, quiso compartir las necesidades de la humanidad, empezando por las más sencillas y cotidianas. El hambre revela entonces no sólo nuestra indigencia, sino sobre todo su amor; recordémoslo cada vez que cruzamos la mirada con el hermano y la hermana a quienes les falta lo necesario. Esos ojos, de hecho, nos repiten la pregunta que Jesús hizo a sus discípulos: ¿qué hacen por toda esta gente? Es cierto que ser testigos de Cristo, imitando sus gestos de amor conlleva, a menudo, dificultades y obstáculos, tanto fuera como dentro de nosotros, donde el orgullo puede corromper el corazón. En esos momentos, sin embargo, repitamos con el salmista: “El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién temeré?” (Sal 27,1). Aunque a veces vacilemos, Dios siempre nos alienta: “Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor” (v. 14).” (Homilía en la misa, “Japoma Stadium”, Douala, Camerún, 17 de abril de 2026)
- “Jesús se acerca a nosotros: no calma inmediatamente las tormentas, pero viene a nuestro encuentro en medio de los peligros y nos invita también a permanecer juntos y solidarios en la misma barca, como los discípulos, en las alegrías y en los dolores; a no mirar desde lejos a quienes sufren, sino a acercarnos a ellos, a unirnos unos a otros. Nunca hay que dejar a nadie solo frente a las adversidades de la vida; para ello cada comunidad tiene el deber de crear y sostener estructuras de solidaridad y ayuda mutua en las que, ante las crisis -sean sociales, políticas, sanitarias o económicas-, todos puedan dar y recibir ayuda, según sus capacidades y necesidades. Las palabras de Jesús, “soy yo”, nos recuerdan que, en una sociedad basada en el respeto a la dignidad de la persona, la aportación de todos es importante y tiene un valor único, independientemente del estatus o la posición de cada uno a los ojos del mundo. “ (Homilía en la misa en el Aeropuerto de Yaundé-Ville, Camerún, 18 de abril de 2026)
(19.04.26)