LO TRIBUTARIO (n.º 1166)

ISyD: 9) liquidación del impuesto

En la aplicación de los impuestos la regulación del devengo del impuesto se refiere al tiempo de determinación de la obligación tributaria por el impuesto de que se trate, que se debe diferenciar del tiempo de exigibilidad (cf. art. 21 LGT) de la deuda tributaria y que lleva a distinguir entre impuestos periódicos e impuestos instantáneos. La otra manifestación del tiempo en la regulación de los tributos está en la prescripción del derecho a la determinar y liquidar el tributo, a recaudarlo, a su devolución (arts 66 a 70 LGT). A ella se refiere el artículo 25 LISyD (art. 48 RISyD) cuando establece que la prescripción se aplica según los dispuesto en dichos artículos, precisando que, en el supuesto de escrituras autorizadas extranjeros, el plazo de prescripción se computará desde la fecha de presentación ante cualquier Administración española, salvo que un Tratado, Convenio o Acuerdo internacional, suscrito por España fije otra fecha para el inicio de dicho plazo.

El devengo del impuesto en las adquisiciones por causa de muerte y en los seguros sobre la vida se produce el día del fallecimiento del causante o del asegurado o cuando adquiera firmeza la declaración de fallecimiento del ausente (art. 196 Cc). No obstante, en las adquisiciones producida en vida del causante como consecuencia de contratos o pactos sucesorios, el impuesto se devenga el día en se causa o celebre dicho acuerdo. En las transmisiones lucrativas “inter vivos” el impuesto se devenga el día en se causa o celebre el acto o contrato. Toda adquisición de bienes cuya efectividad se halle suspendida por la existencia de una condición, un término, un fideicomiso o cualquier otra imitación, se entenderá siempre realizada el día en que dichas limitaciones desaparezcan (art. 24 LISyD); si la condición fuera suspensiva no se liquidará el impuesto hasta que la condición se cumpla pudiendo procederse a la inscripción del os bienes en los registros públicos, siempre que s ehaga constar al margen del asiento practicado el aplazamiento de la liquidación. Si se calificase como resolutoria, se exigirá el impuesto, desde luego, sin perjuicio de la devolución que proceda en el caso de cumplirse la condición (art. 8 RISyD).

La liquidación del impuesto se regula en los artículos 21 a 23 LISyD. Como se trata de un impuesto cedido a la Comunidades Autónomas éstas regulan esta materia; sólo se regula en la ley del impuesto por si no estuviera regulada en la normativa autonómica. Así ocurre respecto de la tarifa aplicable (art 21 LISyD) y el coeficiente en función de los tramos de patrimonio preexistente (art. 22 LISyD y art. 44 RISyD), con reglas especiales para la obligación personal de contribuir y para la valoración del patrimonio preexistente (art. 45 RISyD). La cuota líquida se obtiene por aplicación, en su caso, de la deducción por doble imposición internacional (art. 23 LISyD y art. 46 RISyD) y de la bonificación de la cuota en Ceuta y Melilla (arts. 23 bis LISyD). Los sujetos pasivos vendrán obligados a presentar una declaración tributaria (art. 31 LISyD), en los plazos y forma que reglamentarios. Los artículos 64 a 74 del RISyD regulan la presentación de documentos y declaraciones, su contenido, el carácter del presentador del documento, los plazos de presentación y su prórroga y suspensión de la presentación, el lugar y la tramitación de los documentos. Se debe aplicar el régimen de autoliquidación del impuesto (art. 31.1.LISyD) con carácter obligatorio en la CCAA en que así se establece en la ley (art. 34.4 LISyD). Liquidaciones y autoliquidaciones parciales a cuenta (art. 35 LISyD; arts 78 y 89 RISyD) permiten disposiciones ancitipadas.

En adquisiciones por causa de muerte si no fueren conocidos los herederos, los administradores o poseedores de los bienes hereditarios deben presentar antes del vencimiento de los plazos señalados los documentos exigidos para la liquidación, excepto la relación de herederos; y si no acreditan justa causa para suspender la liquidación, se girará provisional a cargo de la representación del causante, aplicando sobre la cuota íntegra el coeficiente más alto de los que el art. 44 RISyD establece para el grupo IV, sin perjuicio de la devolución que proceda una vez que aquéllos sean conocidos y esté justificado su parentesco con el causante y su patrimonio preexistente.

DE LO HUMANO A LO DIVINO

Dice el hombre que ha pasado a mujer por cambio registral para cobrar la ayuda a la mujer rural que eso deberían hacer todos los hombres aquí. Y sería un éxito gubernamental: un país sólo de mujeres.

Cuaresma. Domingo “Laetare”. Con palabras de Isaías (Is 66, 10-11) dice la antífona de entrada: “Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis; alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de su consuelos”. El salmo de la misa en el ciclo A dice: “El Señor es mi pastos, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar, me conduce a fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras nada temo porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompaña todos los días de mi vida y habitaré en la casa del Señor por años sin término” (salmo 22 1-6). Hay que leerlo otra vez; diciéndoselo al Señor que está aquí, a nuestro lado. Es Dios que nos ama a cada uno con más amor que nadie nos ama. Alegría en el rigor de la Cuaresma. Alegría porque Dios está con nosotros.

Con alegría se expresaba Jesús: “Volvieron los setenta y dos llenos de alegría diciendo: -Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. Él les dijo: -Veía yo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado potestad para aplastar serpientes y escorpiones y sobre cualquier poder del enemigo, de manera que nada podrá haceros daño. Pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos más bien de que vuestros hombres están escritos en el cielo. En aquel mismo momento se llenó de gozo en el Espíritu Santo y dijo: -Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultados estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo quiera revelarlo” (Lc 10, 17-22).

De los nombres escritos en el libro de la vida se lee en el Apocalipsis: “El vencedor será revestido con vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida; confesaré su nombre en presencia de mi Padre y delante de sus ángeles” (Ap 3,5). “Ví un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia huyeron la tierra y el cielo, y no dejaron ningún rastro. Vi a los muertos, grandes y pequeños, en pie ante el trono y fueron abiertos los libros. También fue abierto otro libro, el de la vida. Y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras. El mar entregó sus muertos que había en él, la muerte y el hades entregaron los muertos que había en ellos, y fue juzgado cada uno según sus obras. Entonces la muerte y el hades fueron arrojados al estanque de fuego. Ésta es la muerte segunda: el estanque de fuego. Todo el que no figuraba escrito en el libro de la vida era arrojado al estanque de fuego” (Ap 20,11-15)

La Palabra de Dios, por quien todo ha sido hecho, que se hizo carne y acampó en la tierra de los hombres, penetró como hombre perfecto en la historia del mundo, tomándola en sí y recapitulándola. Él es quien nos revela que Dios es amor y, al mismo tiempo, nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana y, por consiguiente, de la transformación del mundo es el mandamiento nuevo del amor. En consecuencia, a quienes creen en el amor divino les asegura que el camino del amor está abierto para el hombre, y que el esfuerzo por restaurar una fraternidad universal no es una utopía. Les advierte, al mismo tiempo, que esta caridad no se ha de poner solamente en la realización de grandes cosas, sino, y principalmente, en las circunstancias ordinarias de la vida” (Constitución “Gaudium et spes”)

Gracias porque al fin del día / podemos agradecerte / los méritos de tu muerte / y el pan de la eucaristía, / la plenitud de alegría / de haber vivido tu alianza, / la fe, el amor, la esperanza / y esta bondad en tu empeño / de convertir nuestro sueño / en una humilde alabanza.” (himno, Completas)

LA HOJA SEMANAL
(del 16 al 21 de marzo de 2026)

Lunes (16)

San Hilario, obispo (4ª de Cuaresma)
Palabras: “- Anda, tu hijo está curado” (Jn 4,50)
Reflexión: … Cayó en la cuenta de que esa la hora cuando Jesús le había dicho...”
Propósito, durante el día: Señor, sálvanos. Sin Ti nada podemos

Martes (17)

San Patricio, obispo (4ª Cuaresma)
Palabras: “Levántate, toma tu camilla y echa a andar” (Jn 5,8)
Reflexión: … Al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar”
Propósito, durante el día: Señor, todo lo puedo contigo. Apiádate de nosotros

Miércoles (18)

San Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor de la Iglesia (4ª Cuaresma)
Palabras: “Quien escucha mi palabra y cree al qu me envió, posee la vida eterna (Jn 5,24)
Reflexión: Los que hayan hecho el bien, saldrán a una resurrección de vida”
Propósito, durante el día: No permitas, Señor, que me aparte de Ti

Jueves (19)

San José, patrono de la Iglesia universal
Palabras: “No tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, … (Mt 1,20)
Reflexión: … porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo”
Propósito, durante el día: Jesús, José y María, sed la salvación mía

Viernes (20)

San Juan Nepomuceno, presbítero (4ª TO) (día de abstinencia)
Palabras: “Yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz… (Jn 7,28)
Reflexión: … a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco porque procedo de él”
Propósito, durante el día: Señor, conmigo; contigo. Lleno de Ti, sumido en Ti

Sábado (21)

San Nicolas del Flüe, anacoreta (4ª TO)
Palabras: “Jamás ha hablado nadie como ese hombre”, (Jn 7, 46)
Reflexión: … respondieron los guardias a “¿Por qué no lo habéis traído?”
Propósito, durante el día: Madre del Amor Hermoso, ayúdanos a tus hijos

(la reflexión y el propósito los fija cada uno, claro)

Las lecturas del día 15, domingo (4º de Cuaresma, “Laetare”, ciclo A); san Raimundo de Fitero, abad) nos llaman a alegría en Dios: “En aquel momento invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con el en adelante” (1 Sm 16); “Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos, y cristo será tu luz” (Ef 5); “¿Quien es Señor, para que crea en él? Jesús le dijo: - Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es”. Él dijo: - Creo Señor” (Jn 9,41). Así de sencillo: Creo. Te amo.

PALABRAS DEL PAPA LEÓN XIV

- “¡Cuántas personas buscan en la Iglesia esa misma delicadeza, esa disponibilidad! Y qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quien encontramos, tal como es. Jesús incluso olvidaba comer, porque lo alimentaba la voluntad de Dios de llegar al corazón de todos (cf. Jn 4,34). De ese modo, la Samaritana se convierte en la primera de muchas evangelizadoras. Desde su aldea de despreciados y marginados, muchos, gracias a su testimonio, salen al encuentro de Jesús, y también en ellos la fe brota como agua pura. Hermanas y hermanos, pidamos hoy a María, Madre de la Iglesia, poder servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de verdad y de justicia. No es tiempo de oposiciones entre un templo y otro, entre “nosotros” y “los otros”; los adoradores que Dios busca son hombres y mujeres de paz, que lo adoran en Espíritu y en verdad (cf. Jn 4,23-24).” (Ángelus, 8 de marzo de 2026)

- “Queridos hermanos, con el Bautismo todos hemos recibido la gracia de un agua nueva, que lava toda culpa y sacia toda sed. Al igual que a la mujer samaritana, así también hoy, en Cuaresma, se nos da un tiempo para redescubrir el don de este Sacramento que, como una puerta, nos ha introducido en la fe y en la vida cristiana. Como buen Pastor y solícito, el Señor nos espera y nos acompaña siempre, allí donde vivimos y tal como somos. Cura con misericordia nuestras heridas y se entrega a nosotros, haciéndonos capaces de convertirnos a nuestra vez en un don para nuestros hermanos.” (Homilía en la misa de III de Cuaresma en Santa Maria della Presentaziones, en Roma el 8 de marzo de 2026)

- “Unificada en Cristo, Señor y Salvador de todos los hombres y las mujeres, la Iglesia no puede nunca estar replegada en sí misma, sino que está abierta a todos y es para todos. Si pertenecen a ella los creyentes en Cristo, el Concilio nos recuerda que «todos los hombres están llamados a formar parte del nuevo Pueblo de Dios. Por lo cual, este pueblo, sin dejar de ser uno y único, debe extenderse a todo el mundo y en todos los tiempos, para así cumplir el designio de la voluntad de Dios, quien en un principio creó una sola naturaleza humana, y a sus hijos, que estaban dispersos» (LG 13). Incluso quienes no han recibido todavía el Evangelio están, de alguna manera, orientados al pueblo de Dios y la Iglesia, cooperando a la misión de Cristo, está llamada a difundir el Evangelio en todas partes y a todos (cf. LG 17), para que cada uno pueda entrar en contacto con Cristo. Esto significa que en la Iglesia hay y debe haber sitio para todos, y que cada cristiano está llamado a anunciar el Evangelio y a dar testimonio en todos los ambientes en los que vive y obra. Así es como este pueblo muestra su catolicidad, acogiendo las riquezas y los recursos de las diversas culturas y, al mismo tiempo, ofreciéndoles la novedad del Evangelio para purificarlas y elevarlas (cf. LG 13)”. (Audiencia general, 11 de marzo de 2026)

(15.03.26) 

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