LO TRIBUTARIO (n.º 1156)
Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones: 1) ámbito de aplicación
El ISyD es un impuesto directo y subjetivo que sujeta las adquisiciones de bienes y derechos por herencia, legado, cualquier otro título sucesorio, por donación o cualquier otro negocio jurídico a título gratuito “inter vivos” y la percepción de cantidades por los beneficiarios de contratos de seguros sobre la vida, cuando el contratante sea persona distinta del beneficiario sin incluir aquellos casos de previsión social calificados como rendimientos del trabajo en el artículo 16.2.a) LIRPF. Tales adquisiciones y percepciones por personas jurídicas no tributan por el ISyD, sino por el IS.
- El ISyD es un impuesto “directo” porque las adquisiciones gratuitas de bienes, derechos o dinero son una manifestación directa de la capacidad económica que es un índice constitucional (art. 31.1 CE) para justificar el sistema tributario. Es un tributo paralelo al IRPF: de hecho, la LISyD (art. 1 LISyD) refiere el objeto del impuesto a los incrementos de patrimonio obtenidos a título lucrativo por personas físicas, empleando un concepto (incremento patrimonial) que, denominado ahora “ganancia patrimonial” es uno de los componentes de la renta personal sujeta al IRPF (rendimientos del trabajo, del capital inmobiliario, del capital mobiliario, de actividad, ganancias y pérdidas patrimoniales y renta imputada por transparencia o por titularidad inmobiliaria). Por otra parte, la regla es que “la renta” (el incremento patrimonial, la ganancia patrimonial) que está sujeta al ISyD no tributa por el IRPF (art. 6.4 LIRPF).
No es tan sencilla la diferenciación como se demuestra al considerar las salvedades y cautelas que se incluyen en la propia ley que sitúa la renta obtenida en el transmitente (alteración patrimonial por salida) en general, sin poder evitar la tributación del incremento en el adquirente (premios, indemnizaciones, subvenciones, apuestas gananciosas, “aluvio”, “avulsio”, “insula in flumine nata”, tesoro descubierto…). Al respecto no se puede olvidar que en los primeros tiempos de aplicación de la reforma del sistema tributario en 1978 tributaba la “plusvalía del muerto” ( en las transmisiones por herencia los herederos tributaban por el ISyD y debían satisfacer el IRPF correspondiente al fallecido por la ganancia resultante de comparar el valor de adquisición en su día y el de transmisión al tempo de la sucesión hereditaria. Suprimida esa “renta sujeta”, queda la “plusvalía del donante” en las transmisiones a título lucrativo (art. 36 LIRPF) por igual comparación de valor.
En la LIRPF (art. 33.3.c) se establece que se estimará que no existe ganancia o pérdida patrimonial en las transmisiones lucrativas de empresas o participaciones de empresas o negocios que determinan la reducción en el ISyD (art. 20.6) con la condición de que los elementos que el contribuyente afecten a la actividad con posterioridad a su adquisición deben haber estado afectos ininterrumpidamente al menos los 5 años anteriores a la fecha de la transmisión. Y en la regulación de las ganancias o pérdidas patrimoniales ocasionadas por transmisiones o adquisiciones a título lucrativo (art. 36 LIRPF) se señala que en las adquisiciones lucrativas por causa de muerte derivadas de contratos o pactos sucesorios con efectos de presente, el beneficiario que transmitiera antes del trascurso de 5 años desde la celebración del pacto sucesorio o del fallecimiento del causante, si fuera inferior, los bienes adquiridos, se subrogará en la posición de éste respeto al valor y fecha de adquisición de aquellos cuando este valor fuera inferior al previsto, en general, para valorar la ganancia o pérdida en las transmisiones título lucrativo. Y se añade que en las adquisiciones lucrativas a que se refiere el artículo 33.3.c) LIRPF, el donatario se subrogará en la posición del donante respecto de los valores y fechas de adquisición de dichos bienes.
- El ISyD es un impuesto “subjetivo” porque tiene en cuenta circunstancias personales y familiares para determinar la tributación que corresponde. Influyen en la regulación de reducciones a efectos de determinar la base liquidable (art. 20 LISyD). Un prurito redistributivo llevó a “conservadores” a aceptar de “progresistas” un coeficiente según el patrimonio preexistente (art.22 LISyD)
DE LO HUMANO A LO DIVINO
Si se puede denunciar a miembros de tribunales judiciales, también se debe ante el TS respecto del tribunal político si vulnera la seguridad jurídica y la lealtad institucional. Y siempre a los ministros.
Tiempo Ordinario. Octavario para la unidad de los cristianos. Tiempo de caminar juntos hasta llegar al cielo. Con las fuerzas nuevas del regreso de Belén y con los ojos puestos en la Pascua de Resurrección. Tiempo de cantar salmos: “Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. Proclamad día tras día su victoria, contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder de Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor” (salmo 96, 1-3,7-8).
- “En aquellos días, Moisés habló al pueblo, diciendo: “Escucha Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado; las atarás a tu muñeca como un signo, serán en tu frente una señal; las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales” (Deuteronomio, 6,4-9)
- “Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando… No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca, para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda...” (Jn 15,12-14.16-17)
- “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los cielos, ya que en él nos eligió antes de la creación del mundo para que fuéramos santos y sin mancha en su presencia, por amor; nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por Jesucristo conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza y gloria de su gracia, con la cual nos hizo gratos en el Amado; en quien, mediante su sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, según las riquezas de su gracia, que derramó sobre nosotros sobreabundantemente con toda sabiduría y prudencia” (Ef 1,3-8)
- Una poesía . “Hoy que sé que mi vida es un desierto, / en el que nunca nacerá una flor, / vengo a pedirte Cristo jardinero, / por el desierto de mi corazón. / Para que nunca la amargura sea / en mi vida más fuerte que el amor, / pon, Señor, una fuente de alegría / en el desierto de mi corazón. / Para que nunca ahoguen los fracasos / mis ansias de seguir siempre tu voz, / pon, Señor, una fuente de esperanza / en el desierto de mi corazón. / Para que nunca busque recompensa / al dar mi amor o al pedir perdón, / pon, Señor, una fuente de amor puro / en el desierto de mi corazón. / Para que no me busque a mí cuando te busco / y no sea egoísta mi oración, / pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra / en el desierto de mi corazón” (himno de Laudes, el lunes II, del Tiempo Ordinario)
Un consejo. “Déjame que te recuerde, entre otras, algunas señales evidentes de falta de humildad: - pensar que lo que haces o dices está mejor hecho o dicho que lo de los demás; - querer salirte siempre con la tuya; - disputar sin razón o- cuando la tienes- insistir con tozudez y de mala manera; - dar tu parecer sin que te lo pidan, ni lo exija la caridad; - despreciar el punto de vista de los demás; - citarte a ti mismo como ejemplo en las conversaciones; - hablar mal de ti mismo, para que formen un buen juicio de ti o te contradigan; - excusarte cuando se te reprende; -oír con complacencia que te alaben, o alegrarte de que hayan hablado bien de ti; - dolerte de que otros sean más estimados que tú; - buscar o desear singularizarte; - insinuar en la conversación palabras de alabanza propia o que dan a entender tu honradez, tu ingenio o destreza, o prestigio profesional… (algunas tomada de “Surco” 263; san Josemaría)
LA
HOJA SEMANAL
(del 19 al24 de enero de 2026)
Lunes (19)
San Mario, mártir (2ª TO) (Octavario de oración por la unidad de los cristianos)
Palabras: “Llegarán días en que os arrebatarán al esposo y entonces ayunarán” (Mc 2,20)
Reflexión: ¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo mientras el esposo está con ellos?
Propósito, durante el día: Señor que esté contigo en todas mis tareas
Martes
(20)
San Fructuoso, obispo (2ª TO) (Octavario)
Palabras: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado” (Mc 2,27)
Reflexión: Sus discípulos, mientras caminaban iban arrancando espigas…
Propósito, durante el día: Señor, que recuerde tus palabras durante el día
Miércoles (21)
Santa Inés, virgen y mártir (2ª TO) (Octavario)
Palabras: “Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón… (Mc 3,5)
Reflexión: … dice al hombre: - Extiende la mano. La extendió y su mano quedó restablecida
Propósito, durante el día: Señor que acuda a tí en los problemas, en los dolores y en las necesidades
Jueves (22)
San Vicente, diácono y mártir (Bto. Guillermo J. Chaminade) (2ª TO) (Octavario)
Palabras: “Todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo... (Mc 3,10)
Reflexión: … Los espíritus inmundos cuando lo veían se postraban ante él…”
Propósito, durante el día: Señor, que me aleje de todo lo que aparte de Ti
Viernes (23)
San Ildefonso, obispo (2ª TO) (Octavario) (día de abstinencia)
Palabras: “En aquel tiempo, Jesús subió la monte y llamó a los que quiso…” (Mc 3,13)
Reflexión: … para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar…”
Propósito, durante el día: Señor, que piense en Ti, que hable de Ti. Que te hable
Sábado
(24)
San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia (2ª TO) (Octavario)
Palabras: “Se juntó tanta gente que no les dejaban ni comer” (Mc 3,20)
Reflexión: “Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo…”
Propósito, durante el día: Madre mía. Madre de Dios y Madre mía
(la reflexión y el propósito
los fija cada uno, claro)
Las lecturas del día 18, domingo ( II del Tiempo Ordinario, ciclo A; Octavario para la Unidad de los Cristianos hasta el día 25 de enero) nos dan ánimo para pedir y procurar la unidad: “Te hago luza de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín d ella tierra” (Is 49); “A los santificados por Jesucristo llamados santos con todos los que en cualquier lugar invoquen el nombre de nuestro Señor” (1 Co 1); “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1)
PALABRAS DEL PAPA LEÓN XIV
- “Los hijos que ahora tienen en brazos se convierten en criaturas nuevas. Así como de ustedes, sus padres, han recibido la vida, ahora reciben también el sentido para vivirla: la fe. Cuando sabemos que un bien es esencial, enseguida lo buscamos para aquellos a quienes amamos. ¿Quién de nosotros, en efecto, dejaría a los recién nacidos sin ropa o sin alimento, esperando que de mayores elijan cómo vestirse y qué comer? Queridos hermanos, si el alimento y el vestido son necesarios para vivir, la fe es más que necesaria, porque con Dios la vida encuentra la salvación. El amor providente de Dios se manifiesta en la tierra a través de ustedes, mamás y papás, que piden la fe para sus hijos. Ciertamente, llegará el día en que serán pesados para llevarles en brazos; y llegará también el día en que serán ellos quienes los sostengan a ustedes. El Bautismo, que nos une en la única familia de la Iglesia, santifique en todo momento a todas sus familias, otorgando fuerza y constancia al afecto que los une. Los gestos que dentro de poco realizaremos son bellísimos testimonios de ello: el agua de la fuente es el baño en el Espíritu, que purifica de todo pecado; la vestidura blanca es el traje nuevo que Dios Padre nos concede para la fiesta eterna de su Reino; la vela encendida del cirio pascual es la luz de Cristo resucitado, que ilumina nuestro camino. Les deseo que continúen ese camino, con alegría, a lo largo del año que acaba de comenzar y durante toda la vida, seguros de que el Señor siempre acompañará sus pasos. (Homilía, en el Bautismo del Señor, 11 de enero de 2026)
- “Desde esta perspectiva, la primera actitud que hemos de cultivar es la escucha, para que la Palabra divina pueda penetrar en nuestras mentes y en nuestros corazones. Al mismo tiempo, estamos llamados a hablar con Dios, no para comunicarle lo que Él ya sabe, sino para revelarnos a nosotros mismos. De ahí la necesidad de la oración, en la que estamos llamados a vivir y a cultivar la amistad con el Señor. Esto se realiza, primeramente, en la oración litúrgica y comunitaria, en la que no somos nosotros quienes decidimos qué escuchar de la Palabra de Dios, sino que es Él mismo quien nos habla por medio de la Iglesia. Además, se cumple en la oración personal, que tiene lugar en el interior del corazón y de la mente. Durante la jornada y la semana del cristiano no puede faltar el tiempo dedicado a la oración, a la meditación y a la reflexión. Solo cuando hablamos con Dios podemos también hablar de Él. Nuestra experiencia nos dice que las amistades pueden terminar a causa de algún gesto clamoroso de ruptura, o también por una serie de desatenciones cotidianas que desgastan la relación hasta romperla. Si Jesús nos llama a ser sus amigos, intentemos no desoír su llamada. Acojámosla, cuidemos esta relación, y descubriremos que la amistad con Dios es nuestra salvación.” (Audiencia general, 14 de enero de 2026)
(18.01.26)
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